Imaginen el sonido de una copa de cristal rompiéndose contra el suelo de mármol. Ese sonido agudo que detiene todas las conversaciones en un salón de lujo. Ahora imaginen que ese sonido es seguido por una risa burlona y cruel. En el centro de la sala, una mujer humilde vestida con sencillez está en el suelo tratando de recoger su bolso barato mientras una pareja vestida con trajes de miles de dólares la mira desde arriba con desprecio absoluto. “Este asiento es para gente que importa, querida”, dijo la mujer del vestido de lentejuelas, no para la servidumbre que se ha perdido camino a la cocina. Lo que esa pareja arrogante no sabía mientras se reían y brindaban por su propia grandeza, es que acaban de cometer el error más costoso de sus vidas. No sabían que la mujer a la que acababan de humillar y empujar de su silla no estaba sola.
Imaginen el sonido de una copa de cristal rompiéndose contra el suelo de mármol. Ese sonido agudo que detiene todas…