AGUSTIN LAJE dejo totalmente mudo a FANTINO en vivo

La revelación filosófica que desarma el fenómeno de Javier Milei e impacta a la política

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En un cruce intelectual sin precedentes que sacudió la agenda mediática, Agustín Laje desmenuzó en una entrevista con Alejandro Fantino los engranajes teóricos, filosóficos y culturales que hicieron posible el ascenso al poder de Javier Milei.

El politólogo y presidente de la Fundación Faro detalló el recorrido analítico que debió realizar para comprender la figura del jefe de Estado, un fenómeno que desafió las categorías tradicionales de la ciencia política y que obligó a reconstruir los esquemas del pensamiento conservador y libertario.

Durante la conversación, Alejandro Fantino confesó que en un principio le resultaba imposible encasillar al mandatario en una etiqueta preconcebida, calificándolo en términos kantianos como una figura numénica sobre la cual tuvo que suspender sus juicios de valor.

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Ante dicha observación, Agustín Laje definió la irrupción del presidente de la Nación como el triunfo definitivo de la contrahegemonía, un concepto central de la teoría política acuñado por el pensador neomarxista Antonio Gramsci.

El autor explicó que su formación teórica comenzó con el objetivismo de Ayn Rand y continuó con el pensamiento de Friedrich Hayek, pero subrayó que para comprender la mecánica del poder debió recurrir a las herramientas teóricas de sus propios adversarios ideológicos.

En ese trayecto, Agustín Laje abordó las lecturas de Antonio Gramsci, Ernesto Laclau, Chantal Mouffe y Michel Foucault, autores que analizaron cómo la disputa por la conducción cultural resulta determinante para la consolidación o resistencia frente a la dominación de un grupo dominante.

Alejandro Fantino aportó al intercambio la raíz etimológica de la palabra hegemonía, señalando su origen en el término griego hegemón, referencia utilizada para designar al conductor en tiempos de guerra durante conflictos históricos como la Guerra del Peloponeso.

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Esa precisión histórica permitió a Agustín Laje remarcar la naturaleza agonal y conflictiva de la praxis política, rechazando las visiones que la reducen a una mera instancia de diálogo, consenso o negociación pacífica.

Para argumentar esta postura, el politólogo citó la obra del jurista alemán Carl Schmitt, quien en su libro El concepto de lo político establece que el terreno de lo público se delimita mediante la distinción fundamental entre amigo y enemigo.

A lo largo del diálogo, se repasó el quiebre del determinismo económico del marxismo clásico representado por Karl Marx y Vladimir Lenin, el cual sostenía que la revolución proletaria y la abolición de la propiedad privada eran desenlaces dialécticos e inevitables de la historia.

Agustín Laje remarcó que la historia demostró la falsedad de esa premisa fatalista y recordó que el propio Antonio Gramsci, tras el fracaso de la revolución proletaria en Italia y el advenimiento del fascismo, viró su atención hacia la superestructura cultural desde la cárcel.

Fue ese análisis de los aparatos ideológicos del Estado —retomado décadas más tarde por Louis Althusser— lo que permitió entender la cultura no como un mero derivado secundario de la economía, sino como el verdadero campo de batalla donde se disputan la moral, los enunciados y las narrativas vigentes.

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El politólogo expuso que el kirchnerismo utilizó durante años la estrategia de la batalla cultural financiada y respaldada por el aparato estatal, citando como ejemplos a agrupaciones de intelectuales orgánicos como Carta Abierta.

Agustín Laje diferenció ese modelo impulsado por recursos públicos del trabajo que lleva adelante en la Fundación Faro, sosteniendo que la estructura que lidera no recibe ningún tipo de financiamiento del Estado.

Tanto Agustín Laje como Alejandro Fantino coincidieron en que los ciudadanos no deben financiar con sus impuestos contenidos pedagógicos o ideológicos con los que no concuerdan, manifestándose a favor de eliminar la bajada de línea estatizada.

El comunicador rememoró el momento exacto en que comprendió que el fenómeno libertario se le había escapado al control del poder establecido, recordando una llamada telefónica del propio Javier Milei tras las elecciones PASO.

En aquel llamado, el actual presidente denunciaba que los medios tradicionales le cerraban las puertas y no le otorgaban entrevistas, lo que motivó su visita a la plataforma Neura.

Para Alejandro Fantino, la propuesta de Javier Milei logró conectar con un malestar social preexistente, caracterizado por un profundo hartazgo de la ciudadanía hacia la clase política y los medios de comunicación tradicionales.

Por su parte, Agustín Laje encuadró el éxito de este proceso en las categorías maquiavélicas de virtud y fortuna expuestas por Nicolás Maquiavelo en El príncipe, entendiendo la fortuna como la capacidad estratégica de situarse en el momento indicado, con las ideas precisas, para desatar transformaciones políticas de gran escala.

Fuente: LA CALLE ONLINE

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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