Mírate, eres repugnante. Arruinaste el día más importante de mi vida con tus manos torpes y sucias. ¿Sabes cuánto cuesta este vestido? Cuesta más de lo que ganarás en toda tu miserable vida de sirvienta. Sal de mi vista antes de que haga que te arresten por daños a la propiedad. Esas fueron las palabras que Valeria, la novia, le gritó a la camarera que estaba en el suelo, sosteniendo su mejilla roja y palpitante. Valeria, hermosa por fuera, con su vestido de encaje francés y diamantes, pero podrida por dentro, se sentía la reina del mundo. Estaba en su boda casándose con Daniel, el heredero de una de las fortunas más grandes del país. Nadie se movió. Los invitados estaban congelados. Daniel, el novio, estaba al otro lado del salón de espaldas hablando con un socio. Valeria pensó que había afirmado su dominio. Pensó que estaba poniendo a la servidumbre en su lugar, pero Valeria cometió el error más grave de su existencia.
Mírate, eres repugnante. Arruinaste el día más importante de mi vida con tus manos torpes y sucias. ¿Sabes cuánto cuesta…