¡GAME OVER! Los mercados empiezan a desconfiar de Milei y vuelve a subir el dólar y el riesgo país

Un terremoto financiero acaba de sacudir Wall Street y los cimientos de la economía argentina se desplomaron en cuestión de horas.

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Los números no mienten y la pantalla se tiñó de un rojo sangre implacable para marcar el inicio de un viernes negro en los mercados.

El indicador del riesgo país cruzó la barrera crítica y se disparó por encima de los 600 puntos básicos para ubicarse exactamente en 628.

Esta disparada representa un salto brutal del 8% en el lapso de apenas dos semanas.

El pánico se apoderó de los inversores y desató un desplome masivo en los bonos en dólares.

La confianza en los títulos de deuda argentinos se extinguió por completo.

Nadie quiere conservar esos papeles y la orden en las mesas de operaciones es una sola: vender a toda costa.

El derrumbe no dio tregua y golpeó con la misma dureza a las acciones de las principales empresas del país.

Tanto el sector bancario como el petrolero sufrieron caídas estrepitosas que alcanzaron hasta un 3% de pérdida en su cotización.

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La presión sobre el mercado cambiario no tardó en sentirse y provocó una subida generalizada en las distintas variantes del dólar.

En las pantallas del Banco Nación, la cotización del dólar oficial trepó hasta alcanzar los 1045 pesos con un incremento del 0,3%.

La tensión creció a niveles máximos cuando los dólares financieros utilizados por las grandes corporaciones para dolarizarse se dispararon.

En los monitores de Wall Street, la curva de la acción de YPF mostró un colapso gráfico abismal.

El impacto es demoledor y la gravedad del desastre resuena por una coincidencia temporal dramática.

Este colapso no ocurre en cualquier momento.

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Esta debacle estalló a escasas horas de que la comitiva oficial terminara una gira internacional de alto nivel en Estados Unidos.

El presidente Javier Milei, su ministro de economía Luis Caputo y el canciller acababan de desplegar la agenda internacional más intensa de todo su mandato.

El mandatario dio entrevistas con cadenas financieras globales como Bloomberg, habló en la cumbre de la ONU y se reunió con líderes como Benjamin Netanyahu.

Por su parte, el ministro Luis Caputo desembarcó en la sede central de J.P. Morgan, el banco de inversión más poderoso del planeta.

Ante una audiencia selecta de 50 grandes inversores globales, el titular de la cartera económica expuso durante 30 minutos los beneficios del modelo libertario.

La comitiva prometió un escenario idílico para el capital extranjero.

Sin embargo, en el instante en que las luces de Nueva York se apagaron y la comitiva oficial emprendió el regreso, la respuesta de Wall Street fue un mazazo letal.

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Los mercados le dieron la espalda de forma inmediata al discurso del gobierno.

La pérdida de confianza se convirtió en una estampida de venta de activos argentinos.

Las razones detrás de este voto de desconfianza revelan fisuras profundas en el plan económico del oficialismo.

Una de las señales más nefastas la dio el propio Luis Caputo durante sus presentaciones.

El ministro admitió que Argentina no saldrá a buscar crédito en el mercado internacional porque teme quedar expuesta a tasas de interés altísimas.

Al cerrar la puerta a la emisión de deuda externa, el ministro fijó un piso más alto para el riesgo país y sepultó la credibilidad del financiamiento.

A este escenario interno se sumó un factor global implacable proveniente de Estados Unidos.

La decisión de la Reserva Federal de aumentar las tasas de interés encareció el crédito en todo el planeta.

Ese ajuste golpeó de lleno a las golpeadas finanzas de la Argentina y aceleró la fuga de capitales.

Pero existen dos desencadenantes internos que terminaron de encender las alarmas entre los analistas de Wall Street.

El primero proviene de los escalofriantes datos de la actividad económica oficial correspondientes al mes de julio.

La economía argentina sufrió un derrumbe del 3% en un solo mes.

Una contracción de semejante magnitud en un período tan corto envió un mensaje de alerta máxima a los inversores.

El segundo factor decisivo es el dramático aumento de la pobreza en el país.

El severo deterioro del tejido social empezó a encender luces rojas sobre la viabilidad del proyecto político del gobierno.

Wall Street empezó a calcular que la gobernabilidad y la reelección del presidente Javier Milei están lejos de estar aseguradas.

El veredicto de los mercados fue inmediato y despiadado.

La confianza se evaporó y la economía argentina enfrenta ahora un abismo financiero impredecible.

Fuente: Revolución Popular Noticias

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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