“Se les acabó esa vaina con el tigre”: ultimátum de De La Espriella a presos
Un giro judicial en Miami desmorona el imperio de un magnate clave mientras desde Colombia se ordenan traslados carcelarios extremos

Durante un recorrido por Buenaventura para inspeccionar los daños provocados por el terremoto del pasado 10 de agosto, el presidente Abelardo de la Espriella confirmó la llegada al país del buque ARC La Guajira procedente de Estados Unidos.
La embarcación, monitoreada de forma permanente por la Armada de Colombia y el director de la UNGRD, arribó transportando 590 toneladas de asistencia humanitaria coordinadas con la primera dama para apoyar a las familias afectadas por el sismo.
En esa misma intervención, Abelardo de la Espriella anunció la captura de uno de los cabecillas de la organización criminal conocida como Los Chiquillos y ordenó de inmediato al director del INPEC el traslado de 120 reclusos que continúan dirigiendo acciones delictivas desde los penales de Buenaventura y del departamento del Quindío.
El mandatario instruyó que los detenidos sean rapados, vestidos con uniformes de color naranja y trasladados a centros penitenciarios de máxima seguridad en los que no ingrese la señal telefónica ni de la Santa Cruz.
Horas antes, en Quibdó, Abelardo de la Espriella acordó con la gobernadora y la alcaldesa la creación de un banco de talentos para vincular laboralmente a jóvenes desempleados, al tiempo que el ministro de Comercio, Mauricio Gómez, ratificó el financiamiento privado mediante Constructora Capital para iniciar las obras del malecón de la ciudad.
A la par de los anuncios gubernamentales en Colombia, un sacudón judicial sacudió la Corte Federal del Distrito Sur de la Florida, en la ciudad de Miami.
El empresario colombo-venezolano Alex Saab, de 54 años, cambió su postura procesal ante la jueza federal Katherine Williams y se declaró culpable del delito de conspiración para lavar dinero.
El procesado reconoció su responsabilidad en un esquema de sobornos a funcionarios venezolanos montado entre los años 2015 y 2019 para adjudicarse contratos millonarios en el programa de alimentos subsidiados Comité Local de Abastecimiento y Producción, conocido como CLAP.
Aunque la acusación formal contempla una pena máxima de 20 años de prisión, Alex Saab suscribió un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos mediante el cual aceptó entregar 195 millones de dólares a las autoridades americanas.
El pacto judicial abre la puerta a una reducción sustancial de la condena si Alex Saab entrega información estratégica sobre las redes financieras y los métodos utilizados para evadir sanciones en la venta de petróleo e importación de insumos.
La delación acordada involucra directamente al depuesto dictador Nicolás Maduro, quien también permanece bajo custodia de la justicia estadounidense por delitos transnacionales.
Identificado por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos como el principal testaferro de la dictadura en Venezuela, Alex Saab construyó una fortuna millonaria y ejerció cargos como ministro tras ser liberado anteriormente por el presidente Joe Biden en un canje de prisioneros antes de su recaptura.
La analista internacional Teresita Aya sostuvo que la colaboración de Alex Saab no solo salpicará al círculo íntimo de Nicolás Maduro y a su esposa en los tribunales, sino que permitirá a las autoridades estadounidenses desmantelar las rutas financieras internacionales del lavado de activos.
El periodista Mateo Piñeros registró los detalles del despliegue del Ejecutivo en el Pacífico colombiano, mientras que el reportero César Moreno y la conductora Silvia analizaron desde la mesa de trabajo el impacto que causó la confesión judicial en los tribunales norteamericanos.
Fuente: Blu Radio