ALIAS JULITO, EL SICARIO MÁS BUSCADO DE BUCARAMANGA DESAFÍA A LA POLICÍA: TIENE SOLO 18 AÑOS
El video clandestino que desafía a la policía y desata una cadena de crímenes en Santander

Oculto tras una gorra, un tapabocas y una bufanda, Julio Rivera González, conocido en el mundo delictivo como Julito, reapareció en redes sociales para burlarse de las autoridades que le siguen el rastreo en la ciudad de Bucaramanga.
El delincuente, quien inició su trayectoria criminal a la edad de quince años, figura en el expediente policial con una vinculación directa en quince casos de homicidio, aunque los investigadores de la Sijín estiman que la cifra supera los treinta asesinatos.
El prontuario de Julio Rivera González incluye además cargos formales por concierto para delinquir, homicidio agravado y porte ilegal de armas agravado.
En enero de dos mil veintiséis, el rostro de Julio Rivera González quedó expuesto públicamente tras ejecutarse el feminicidio de su expareja sentimental, Cyntia Valeria Espitia Argüello.
Los hechos ocurrieron el veinte de enero de dos mil veintiséis en el barrio San Miguel, cuando dos hombres a bordo de una motocicleta atacaron a disparos a Cyntia Valeria Espitia Argüello mientras compartía con un grupo de amigas.
La hermana de Cyntia Valeria Espitia Argüello confirmó a los investigadores que la víctima había terminado la relación sentimental y que Julio Rivera González se negaba a aceptar el fin del vínculo.
Semanas después del crimen, la policía capturó a Julio Rivera González cuando se escondía en una finca del municipio de Lebrija, en el departamento de Santander.
Por contar en ese momento con diecisiete años de edad, Julio Rivera González ingresó al Centro de Atención Especializada para Menores El Redentor, ubicado en la ciudad de Bogotá.
Menos de tres meses duró la reclusión de Julio Rivera González, quien logró fugarse del recinto para regresar a las calles y emprender una cacería sangrienta por venganza personal.
Una vez en libertad, Julio Rivera González inició la ejecución sistemática de los familiares y allegados de Cyntia Valeria Espitia Argüello.
El primer ataque se registró el once de abril con el homicidio de Junior Ayala Argüello, familiar directo de la joven asesinada.
Posteriormente, el veintidós de julio, sicarios acabaron con la vida de Byron Johan Espitia Almeida, también integrante del núcleo familiar de la víctima.
La ofensiva continuó el dos de agosto con el asesinato de Jorge Andrés Barbesi Invas, amigo cercano de la familia Espitia.
El pasado tres de agosto, en el sector conocido como la cancha de Los Canelos, hombres armados en motocicleta dispararon de forma indiscriminada y ultimaron a Brian Orlando Mesa Espitia, familiar de Cyntia Valeria Espitia Argüello.
Tras la ola de ejecuciones, Julio Rivera González publicó un video en la clandestinidad asegurando que actúa por cuenta propia debido a rencillas personales y negando pertenecer a estructuras locales.
Las investigaciones policiales vinculan inicialmente a Julio Rivera González con Los del Sur, una facción derivada de la organización criminal dirigida por Óscar Camargo Ríos, alias Poporro, y por el delincuente conocido como Pichi.
Dicha estructura criminal mantiene el control del microtráfico y de las rutas de extorsión en los barrios Bucarica, Quinta Estrella y el norte de Bucaramanga, además de intervenir en las dinámicas de la Cárcel Modelo.
Sin embargo, en su grabación, Julio Rivera González desmintió su nexo con las bandas locales y afirmó que en su menor cuantía de edad fue contratado por la organización transnacional Tren de Aragua para realizar trabajos específicos.
Por su parte, las autoridades mantienen una recompensa de setenta millones de pesos colombianos para quien entregue información certera sobre el paradero de Julio Rivera González.
El abogado penalista William Figueroa advirtió que, debido a que los homicidios y la fuga ocurrieron cuando el procesado era menor de edad, Julio Rivera González deberá ser juzgado bajo el sistema de responsabilidad penal para adolescentes.
Según la legislación vigente explicada por William Figueroa, la sanción máxima que enfrentaría Julio Rivera González en un centro especializado para menores sería de ocho años de prisión, a pesar de la acumulación de homicidios en su expediente.
La Policía Nacional intensifica las labores de búsqueda en el área metropolitana de Bucaramanga y Floridablanca para lograr la recaptura de Julio Rivera González, quien continúa evadiendo la justicia.
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