Villa de Leyva en LLAMAS: Millonaria recompensa para dar con responsables de INCENDIOS forestales
Una catástrofe ambiental sin precedentes consume los cerros sagrados ante la mirada angustiada de toda una comunidad aterrorizada

Tres noches consecutivas de un fuego incansable y devastador transformaron la tranquilidad de las montañas en un infierno de humo, cenizas y desolación absoluta.
Las llamas avanzaron sin tregua sobre los cerros tutelares del municipio de Villa de Leyva, consumiendo cerca de 400 hectáreas de vegetación en un despliegue de destrucción que amenaza con arrasar todo a su paso.
Un contingente inicial integrado por siete unidades de bomberos del municipio de Samacá y cinco unidades de bomberos de Moniquirá concentró sus esfuerzos en complejas labores de refrigeración para contener la fuerza del fuego.
El peligro se multiplicó de manera dramática cuando las llamas brotaron con una violencia renovada en la vertiente opuesta de la montaña, alcanzando las laderas de los cerros de San Marcos y del Sagrado Corazón de Jesús.
Residentes locales y voluntarios sumaron sus fuerzas en un intento desesperado por sofocar el fuego en las faldas contiguas al casco urbano del municipio.
El frente ígneo continuó su avance implacable hacia sectores más distantes y hacia la cima alta de los cerros, un terreno de geografía escarpada donde el acceso terrestre resulta extremadamente difícil.
Las cuadrillas de emergencia intervinieron en múltiples sectores utilizando herramientas manuales y motobombas que resultaron insuficientes ante la magnitud del desastre.
La gravedad de la situación exigió el despliegue aéreo de helicópteros encargados de transportar agua extraída de embalses cercanos para lanzar descargas sobre los focos activos.
Un operativo masivo convocó a personal de los cuerpos de bomberos de Villa de Leyva, Chiquinquirá, Duitama, Moniquirá, Samacá, Tinjacá, Sotaquirá y Oicatá, en el departamento de Boyacá, junto con bomberos de Bogotá.
A las labores de socorro se unieron efectivos de la Defensa Civil, la Policía Nacional con su unidad Ponalzar, el Ejército Nacional y la Cruz Roja, entregando el máximo esfuerzo junto a los pobladores de la zona.
El suelo quedó transformado en una extensión de manto negro y la cubierta vegetal ardió durante horas e incluso días en las áreas donde las brigadas lograron detener el avance.
La escala de la tragedia en Villa de Leyva proyecta una imagen sobrecogedora, comparable con ver envueltos en fuego los emblemáticos Cerros de Monserrate y el Cable en la ciudad de Bogotá.
El impacto emocional entre los habitantes refleja un profundo estado de angustia, aflicción y zozobra que embarga a niños, adultos y ancianos por igual.
El fuego se aproximó a una distancia crítica de apenas 10 metros de las viviendas, desatando escenas de pánico colectivo en los sectores poblados.
Carlos Montaña, presidente de la Junta de Acción Comunal de los barrios San Francisco y San Juan de Dios en el municipio de Villa de Leyva, describió la desesperación de los vecinos ante la inminencia del desastre.
La comunidad, presa de la incertidumbre sin saber hacia dónde huir y esperando el peor desenlace, recurrió a rociar las fachadas de las casas y a verter agua sobre puertas y ventanas para proteger sus hogares.
El evento no deja personas lesionadas, pero ocasiona un daño ecológico de proporciones incalculables en la flora y la fauna nativa del departamento de Boyacá.
La conflagración destruyó especies arbóreas fundamentales para la producción hídrica, como robles y gajes, además de afectar hábitats de mamíferos, aves, anfibios y reptiles cuyo tiempo de recuperación resulta impredecible.
Carlos Montaña señaló que los incendios responden a un acto provocado por personas que atentan de manera directa contra el patrimonio histórico, cultural y natural del municipio.
Fabio Arjona Hincapié, ministro de Ambiente, corroboró la complejidad de la emergencia y confirmó el avance de investigaciones destinadas a imponer severas sanciones a los responsables del hecho criminal.
Información recopilada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres indica que el fuego fue iniciado de forma intencional, desencadenando la intervención inmediata de las autoridades competentes.
La Gobernación de Boyacá estableció una recompensa de 45 millones de pesos para quien proporcione información certera que permita identificar y capturar a los autores de la catástrofe.
Los habitantes de los barrios afectados en Villa de Leyva exigen que el sector sea dotado con un equipo básico para la atención de incendios y la capacitación técnica del personal comunitario.
Los cuerpos de bomberos instaron a la ciudadanía a colaborar activamente como vigías para prevenir nuevos focos de calor y rebrotes en el territorio.
Los socorristas pidieron a los vecinos que, al detectar cualquier punto de reactivación, eviten transmitir transmisiones en vivo en Facebook o mensajes de WhatsApp y utilicen herramientas básicas como machetes o palos para sofocar las llamas de inmediato.
Nuevos focos de fuego aparecieron en el Santuario de Flora y Fauna Iguaque, un área protegida cercana a Villa de Leyva donde las llamas ya consumieron cerca de 800 hectáreas.
Esta cadena de incendios forestales se posiciona como una de las emergencias ambientales más severas registradas en la historia reciente del departamento de Boyacá y del centro de Colombia.
Fuente: