¡REVELACIÓN EN EL CASO LOAN! Declaró el papá de Camila y dejó más dudas que certezas
Revelaciones inéditas, el pacto de silencio familiar y la misteriosa comida clandestina que rodea la desaparición de Loan

Un testimonio trascendental sacudió el desarrollo de la causa judicial al revelar detalles inéditos sobre los momentos posteriores a la enigmática desaparición de Loan en Corrientes.
El albañil José Alberto Núñez, residente de la zona rural de Algarrobal en Nueve de Julio y padre de Camila, prestó declaración bajo juramento ante el tribunal y expuso las maniobras, encuentros y extrañas situaciones que envolvieron a su entorno familiar durante los días más críticos de la búsqueda.
Las primeras noticias sobre la ausencia del pequeño llegaron el trece de junio de dos mil veinticuatro, cerca de las tres y media de la tarde.
En ese momento, José Alberto Núñez se encontraba realizando labores de construcción en la ciudad de Goya, sobre la calle Evaristo López, cuando su ayudante Diego Peña le notificó mediante un mensaje de texto que el niño se había perdido en inmediaciones de la vivienda de la abuela Catalina.
Pese a la gravedad del aviso, ambos trabajadores continuaron con sus tareas habituales hasta la finalización de la jornada laboral.
Las acciones de búsqueda por parte del testigo iniciaron recién el viernes catorce de junio, pasadas las tres de la tarde, tras regresar de sus obligaciones.
José Alberto Núñez se adentró a pie en el terreno donde termina la zona forestal, cruzando el campo del doctor Avena, desplazándose por la parte trasera de la propiedad de la abuela Catalina en el predio de Roger, continuando hacia el Naranjal y atravesando el sector de Baggio.
Ante la inmensidad del área, el hombre solicitó autorización a su cuñado, un empleado de la estancia ubicada sobre la ruta en el campo de Perren, para reiniciar los rastrillajes a caballo provisto de linternas durante las horas nocturnas.
En el marco de los movimientos observados en la zona, la familia del testigo advirtió la presencia de la motocicleta perteneciente a Antonio Benítez, la cual fue dejada en el inmueble familiar de Algarrobal, ubicado a poco más de tres kilómetros del Naranjal.
La esposa de José Alberto Núñez le informó sobre la ubicación del vehículo, sin que se precisaran los motivos exactos por los cuales el rodado fue estacionado en la entrada de la vivienda.
La tensión del caso dio un giro significativo cuando Camila y su hija pequeña fueron trasladadas a un hotel bajo un esquema de supuesta protección.
Al presentarse en el establecimiento para visitar a su nieta, José Alberto Núñez debió exhibir su documento de identidad ante el personal de las fuerzas de seguridad apostado en el ingreso.
Una vez autorizado el acceso, el testigo observó la presencia de al menos tres menores alojados en el edificio y entabló contacto con la abogada Cutaya, entre otras personas vinculadas a una organización no gubernamental.
Durante su permanencia en el recinto hotelero, José Alberto Núñez preparó un cordero asado a las once de la mañana, compartiendo la comida en un ambiente restringido únicamente junto a su hija Camila, su nieta y otro sujeto no identificado, mientras el resto de los presentes permaneció al margen para almorzar en horas posteriores.
Los observadores judiciales hicieron hincapié en la actitud de Camila, a quien su padre describió como conmovida y pensativa, mientras que la pequeña nieta mostraba signos de incomodidad y sorpresa ante el inusual entorno de encierro y la constante custodia de desconocidos.
Los interrogatorios dirigidos por la fiscalía y los abogados defensores expusieron las contradicciones entre lo declarado en las etapas de instrucción y lo expuesto en la sala de audiencias.
Tras la lectura de las actas previas del tres de septiembre de dos mil veinticuatro para refrescar la memoria del testigo, quedaron al descubierto los contactos directos mantenidos entre el entorno de Camila y diversas figuras legales en el hotel donde permanecían resguardadas.
El testimonio de José Alberto Núñez sumó nuevos elementos sobre la conducta previa de Antonio Benítez, a quien definió como un poblador común sin conflictos anteriores en la comunidad.
Las partes examinaron detalladamente la cronología de las comunicaciones telefónicas, los movimientos de vehículos y la ausencia de explicaciones claras sobre las órdenes que derivaron en el aislamiento de los testigos en el hotel.
La investigación continúa su marcha para determinar las responsabilidades penales en torno a la desaparición de Loan y el rol que jugaron las estructuras de protección paralela instaladas en la región.
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