FURIA TOTAL CON LA REACCIÓN DE WANDA NARA: INDIGNACIÓN TOTAL
El frío vidrio de la ventanilla no se bajó ni un solo milímetro.

A través del cristal tonalizado del vehículo que abandonaba las instalaciones de Telefe, la silueta de Wanda Nara se mantuvo inmóvil, esquiva y distante.
Del otro lado, sobre el asfalto y soportando una espera de más de tres horas, se encontraba Alejandro Guati, el cronista de la calle que ha retratado cada capítulo de la farándula argentina durante las últimas dos décadas.
La escena, registrada en vivo tras la presentación comercial del ciclo MasterChef, no solo dejó al descubierto la indiferencia de la conductora, sino que encendió una hoguera de indignación en los estudios de televisión, donde se habló abiertamente de un punto de quiebre motivado por el ego y la ingratitud.
La tensión venía acumulándose desde hace tiempo, pero explotó cuando las cámaras mostraron a la mediática alejándose sin pronunciar una sola palabra.
Quien conducía el automóvil era una amiga de la figura de televisión, mientras Alejandro Guati y su colega Oliver intentaban obtener al menos una frase testimonial.
La actitud provocó un rechazo inmediato entre los periodistas, quienes recordaron que el propio cronista, al recibir su premio Martín Fierro como mejor movilero de la televisión, dedicó palabras de gratitud pública a la empresaria.
Gracias Moria, gracias señora Mirtha Legrand por siempre frenar y tener una palabra con nosotros, gracias Wanda, había expresado el movilero en aquella gala, ubicándola a la par de las máximas divas del espectáculo.
En el programa conducido por Santi y Ali Castelo, la indignación fue unánime.
Los comunicadores coincidieron en que la actitud de la empresaria cambió de forma radical a partir de la noche en que ella misma obtuvo su estatutilla en la entrega de los premios Martín Fierro.
Según explicaron en la transmisión, aquel reconocimiento en lugar de acercarla al medio, pareció detonar una profunda grieta.
La gala estuvo marcada por un clima hostil hacia ella, donde se percibieron miradas de desaprobación de figuras de renombre, murmullos en las mesas principales y críticas severas hacia la votación de la entidad periodística APTRA, al punto de que la propia Mirtha Legrand puso en duda la legitimidad del galardón otorgado por decisión de Luis Ventura.
Aquel episodio en el salón de fiestas habría convencido a Wanda Nara de que la industria del espectáculo la despreciaba.
A partir de esa percepción, la conductora decidió cortar el vínculo histórico con los cronistas de calle y manejarse únicamente bajo sus propias conveniencias mediáticas.
La ingratitud hacia un trabajador que se levanta a las seis de la mañana para llevar a sus hijas al colegio y luego pasa horas guardando una nota en la vía pública fue calificada por sus colegas como una falta de respeto inaceptable, señalando que ni siquiera figuras de la talla de Marcelo Tinelli, Verónica Lozano o el propio Lionel Messi se niegan a bajar la ventanilla para responder a la prensa.
La controversia escaló al revelar los entretelones de los cruces privados que la mediática mantiene con el periodista Esposato.
Según se detalló durante la emisión, Wanda Nara se comunicó directamente con el panelista para desmentir una información sobre el rodaje de su nueva serie de docuficción.
El periodista había revelado que la producción de la ficción utilizaría retoques digitales e inteligencia artificial para cuidar una escena de sexo grabada en la ducha junto al actor Agustín Bernasconi.
Ante esto, la empresaria le escribió furiosa para asegurarle que la escena se había filmado de manera real y sin trucajes, confesando además que esa filmación le había provocado graves problemas personales.
Pese a la insistencia de la mediática por imponer su relato de los hechos, Esposato tomó la determinación de no responder sus llamadas telefónicas durante dos días consecutivos.
El periodista justificó su postura explicando que la empresaria solo busca a los cronistas cuando necesita promocionar un proyecto personal o instalar su propia versión de las polémicas, pero evade las preguntas e ignora a los micrófonos cuando debe enfrentar cuestionamientos incómodos.
Esta dinámica de manipulación mediática llevó al comunicador a clavarle el visto, marcando un límite profesional ante la disparidad de trato.
El proyecto que la empresaria busca proteger a toda costa es una docuserie producida por la empresa española Cómodo para la plataforma Disney, un negocio millonario por el que percibirá la suma de 500.
000 euros por temporada.
Los detalles financieros revelados indican que la mediática cobró 300.
000 euros el primer día de rodaje, sumará 100.
000 euros a los treinta días y completará los 100.
000 restantes a los dos meses.
En el marco de este rodaje, la figura fue vista recientemente en compañía del cantante L-Gante, grabando material exclusivo para la ficción, mientras que de forma paralela se la vinculó durante el fin de semana con su expareja Migueles.
El malestar de la prensa trasciende el episodio de la ventanilla cerrada y apunta directamente a la estrategia publicitaria del canal Telefe, que sostiene a Wanda Nara como su figura estelar para encabezar las métricas de audiencia con la nueva edición de MasterChef.
Sin embargo, los analistas de televisión advirtieron que la paciencia del público y de los medios tiene un límite, cuestionando qué sucederá con la imagen de la conductora si el concurso de cocina no alcanza las expectativas de rating esperadas en su debut.
El debate expuso la doble vara con la que se manejan ciertas personalidades de la farándula, comparando la actitud esquiva de la empresaria con la predisposición de otras figuras que continúan respondiendo a los cronistas en la vía pública.
La jornada cerró con una defensa contundente al trabajo de los movileros de calle, ratificando que el respeto por los cronistas debe estar por encima de los laureles, los contratos internacionales y las alfombras rojas.
Fuente: Jotax Digital