Un reportaje especial con motivo de los 100 días transcurridos desde el fallecimiento de la pequeña Agostina.

El engaño macabro que terminó en la tragedia más oscura de Córdoba y la sombra de un femicida impune

Video thumbnail

El sábado 23 de mayo parecía una jornada de juegos infantiles y travesuras adolescentes para Agostina Vega, una niña de apenas 14 años.

La menor le mintió a su madre Melisa diciéndole que iría un momento a la rotisería de sus abuelos, ubicaba al lado de su vivienda en el barrio General Mosconi.

En realidad, Agostina Vega cruzó la calle, subió a un remis y le indicó al chofer que la llevara hasta el barrio Cofico, a unos 7 kilómetros de distancia.

Su intención era encontrarse con Claudio Barrelier, un exnovio de su madre, quien la había engatusado con el argumento de preparar juntos una sorpresa para Melisa.

Agostina Vega actuó desde la inocencia de sus 14 años, manejando el secreto de un regalo sin imaginar que caminaba directo hacia una trampa letal.

El chofer del remis la trasladó desde la avenida Alem hasta la esquina de las calles Fragueiro y del Campillo, a cuadra y media del domicilio de Claudio Barrelier.

https://images.openai.com/static-rsc-4/cijWHHH4aCu8yJdlMBDB8eXiipd6Fr-kjVKkr6P3kebEXt7W3c-wcM3Ncr8KjduOfl5JZZjvm5HgXkDmKxgV1Zld8dYeBw56KuPj_pKmgP4CG7c5-yNNbYSAY61WhF8lplDLvDFX1VWgYMqnrei3rUbyUGZfU67-OwHntoNd5jd9WMyOPR0qVtjiT8EMzQvx?purpose=fullsize

En esa intersección aguardaba Claudio Barrelier, quien abonó personalmente el costo del viaje al remisero, convirtiéndose en la última persona en ver a la menor con vida.

Claudio Barrelier ingresó con la menor a la vivienda ubicada en la calle del Campillo al 800, un lugar del que Agostina Vega no volvería a salir jamás.

Los familiares de la niña remarcan que la adolescente carecía de malicia, cuidaba a su hermano menor preparándole la comida y jugaba como cualquier chica de su edad.

A pesar de que sectores sociales y mediáticos intentaron estigmatizarla tras su muerte acusándola de pertenecer a la noche, su entorno familiar defiende la pureza de sus intenciones.

La confianza que Agostina Vega depositó en el agresor derivó de la fachada que este proyectaba, definido por conocidos comunes como un encantador de serpientes.

Claudio Barrelier estaba vinculado a una barra brava y consumía estupefacientes, aspectos que la familia de la víctima conoció únicamente después de desatada la tragedia.

Una vez cometida la agresión sexual y el posterior asesinato dentro del inmueble, el agresor montó un operativo para deshacerse del cadáver.

El lunes 25 de mayo, aprovechando el feriado patrio, Claudio Barrelier le pidió prestado un vehículo Ford Ka negro a una de sus novias, Soledad Andreani.

https://images.openai.com/static-rsc-4/5P1QNS6Pb6rG6OBqsCezqWWZ3-VS8WuruJc8UJR75qv9uPnPsJRRGOiPiCiLztUeHs0WHn9Oqk_tcCuVlqA-ahln6sBQ61IMZoimuslZDXtqgzkWCHchRbvZOagoSkAaVg_eTFAjo3S3A862HQ5n6a3VrBl0BQ7JvxY8EMM2cBNyIWiriqFMzoqFy0sjyN3W?purpose=fullsize

El hombre abordó un Uber en Cofico para buscar el coche en Barrio Yofre y regresó a la vivienda de la calle del Campillo.

Una pequeña cámara de seguridad ubicada en diagonal al frente del domicilio registró con precisión el horror ocurrido.

El dispositivo filmó el ingreso de Agostina Vega el sábado por la noche y constató que nunca se retiró por sus propios medios.

La misma cámara grabó a Claudio Barrelier el lunes posterior mientras cargaba bultos dentro de tachos gigantes de 20 litros en el auto.

El sujeto condujo durante varios minutos cruzando media ciudad sin ser interceptado por ninguna autoridad vehicular.

Claudio Barrelier ingresó a un descampado en el barrio Ampliación Ferreira, permaneciendo 50 minutos en el sitio mientras enterraba los restos de la adolescente.

https://images.openai.com/static-rsc-4/QvA90KpczxqsO8RONZWZeP3_9y18SG6QgshbtGfC1f6i9oSjhO2KHV6ib2bWe4FMdQe1Wv3EvCQc7keyGcwWhd4Hau95mu12bKbG5Dhxmt2qB5iogYNtFwCeL7ZMWYbB5-A2zPRIS0gGRoNJvAZw2NqMf7HODO6f4P17hOwwqwxPFwzh0b4CsMLxjro4EeEa?purpose=fullsize

El hallazgo del cuerpo ocurrió finalmente el sábado 30 de mayo en dicho descampado, tras más de 100 horas de intensa búsqueda de la menor.

La respuesta institucional durante las primeras horas de la desaparición estuvo plagada de severas irregularidades y demoras por prejuicios.

El domingo posterior a la desaparición, la policía no desplegó rastreos efectivos, pues la atención oficial y los recursos estaban enfocados en la caravana por el partido de fútbol del club Belgrano.

El ministro de seguridad y las fuerzas policiales priorizaron los festejos deportivos por sobre la búsqueda urgente de la niña de 14 años.

La familia de Agostina Vega debió salir a buscar pistas por su cuenta, recorriendo hospitales, plazas y barrios lejanos sin apoyo estatal.

El abuelo de la víctima y su esposo lograron ubicar la casa de un joven llamado Franco a las 11 de la mañana del domingo, descartando su presencia allí.

Las autoridades judiciales recién comenzaron a volcar directivas de investigación durante la noche del lunes.

El fiscal Garzón tomó la causa y las unidades judiciales demoraron hasta el día martes para solicitar la autorización que permitiera revisar la cámara clave.

Las fallas del sistema impidieron que se activara la Alerta Sofía a tiempo, justificando la omisión bajo el pretexto de que existían nombres e indicios previos.

El sistema judicial tampoco detectó en sus bases de datos los graves antecedentes que pesaban sobre Claudio Barrelier.

Un año antes del crimen de Agostina Vega, Claudio Barrelier había intentado un ataque similar contra otra mujer que logró escapar semidesnuda y maniatada.

En aquella oportunidad, el agresor solo permaneció 21 días detenido por el delito catalogado únicamente como privación ilegítima de la libertad.

Además, Claudio Barrelier trabajaba en el área de tránsito de la Municipalidad de Córdoba y había recibido un subsidio provincial.

Ese puesto laboral lo obtuvo gracias a la gestión del entonces concejal Ricardo Moreno, quien debió renunciar a su banca tras estallar el escándalo.

El estudio jurídico del propio Ricardo Moreno asumió en un primer momento la defensa técnica de Claudio Barrelier.

Durante la semana de angustia, la madre de la menor, Melisa, y la abuela recibieron llamadas extorsivas de reclusos que exigían rescate o desviaban la atención.

En una de esas comunicaciones privadas, los cómplices afirmaban falsamente que Claudio Barrelier les había entregado a la menor con vida.

Posteriormente, el fiscal del caso amplió la imputación contra Claudio Barrelier sumando la connotación sexual grave al historial delictivo del imputado.

La investigación mantiene abierta la posibilidad de imputar a otros involucrados que habitaban o frecuentaban la casa del horror.

La abuela de la víctima señala que la madre y la hermana de Claudio Barrelier, así como los residentes del inmueble, tuvieron participación o conocimiento de los hechos.

Las deficiencias del sistema expusieron también la falta de alarmas escolares, dado que Agostina Vega llevaba tres semanas sin acudir al colegio sin que ningún protocolo se activara.

Las unidades judiciales mantuvieron a la familia esperando hasta cuatro horas para tomar una denuncia, atendidas por personal civil sin la capacitación adecuada.

Los allegados a Agostina Vega reclaman que este trágico caso marque un antes y un después en las leyes y en los protocolos de respuesta inmediata.

Fuente:

Cadena 3 Argentina
Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

Recommended for You

View Archive arrow_forward