¡CÁRCEL Y TRAICIÓN EN EL CASO LOAN! El excomisario Walter Maciel rompe el pacto de silencio, culpa a tres imputados del horror y desata un escándalo sin retorno en pleno juicio
Las sombras del encubrimiento se extienden sobre el proceso judicial mientras los testimonios quiebran la búsqueda de la verdad

El excomisario Walter Maciel rompió el silencio en plena audiencia oral y pública para dar un giro drástico a la causa por la desaparición de Loan Danilo Peña, señalando de forma directa que la criatura falleció atropellada.
Procesado y detenido como presunto partícipe necesario en la sustracción y ocultamiento del menor, el exjefe policial concentró la responsabilidad absoluta de los hechos en tres personas específicas: Carlos Pérez, Victoria Caillaba y Laudelina Peña.
Sin fisuras en su exposición, el imputado afirmó que la evidencia resulta contundente al sostener que el niño sufrió un arrollamiento inicial por parte de la camioneta, para luego ser levantado y ocultado deliberadamente por los involucrados.
El propio Walter Maciel buscó desligarse de la acusación en su contra cuestionando la lógica de su imputación, argumentando la imposibilidad de haber participado o tenido conocimiento previo de un evento imprevisto de tal magnitud.
La reconstrucción expuesta por el exfuncionario sostiene que Laudelina Peña le generó sospechas inmediatas desde el primer contacto mantenido el 13 de junio de 2024, motivo por el cual solicitó su detención formal en reiteradas oportunidades ante las autoridades correspondientes.
Según las palabras manifestadas por el propio Walter Maciel, haber escuchado sus advertencias iniciales habría evitado las múltiples mentiras que terminaron por desviar el rumbo del expediente judicial.
Frente al tribunal, el excomisario interpeló de manera directa a Laudelina Peña para instar a que denuncie si se encuentra bajo amedrentamiento o amenazas por parte de terceros para cambiar la versión real de lo acontecido.
Esta nueva postura sobre el atropellamiento emerge en el debate tras un extenso período donde la misma hipótesis había sido desestimada y retractada por la propia Laudelina Peña, quien atribuyó esa versión a las directivas impartidas por su exabogado José Codazzi.
Paralelamente, Bernardino Antonio Benítez, tío del niño y expareja de Laudelina Peña, prestó declaración en las jornadas previas introduciendo duras acusaciones contra la familia del menor y respaldando la teoría del accidente.
Durante su testimonio, Bernardino Antonio Benítez admitió deslealtades conyugales, puso en duda la paternidad de Loan Danilo Peña al citar supuestos comentarios de la abuela Catalina, y aseguró que la primera versión brindada por su esposa sobre el siniestro vial era la única real.
Las evidentes contradicciones entre los relatos de Bernardino Antonio Benítez, Walter Maciel y Laudelina Peña motivaron a la abogada defensora Mónica Chirivín a solicitar un careo presencial e inminente entre la tía del menor y el excomisario.
La querella y los observadores del caso advierten que las defensas técnicas de los imputados articulan una estrategia combinada para reinstalar la hipótesis del siniestro automotor debido a que dicha tipificación reduce el marco legal de las penas.
La filtración de un material de audio perteneciente al abogado Richard Vallejos, defensor de Walter Maciel, expuso conversaciones entre letrados destinadas a unificar la teoría del accidente como la alternativa jurídica más conveniente para el conjunto de los procesados.
En dicha grabación se escucha al letrado debatir la conveniencia de alinear las declaraciones bajo el argumento del arrollamiento, una postura de la cual se distanciaron formalmente Carlos Pérez, Victoria Caillaba y Laudelina Peña.
Por su parte, el fiscal Carlos Shaffer calificó como un elemento de trascendencia la declaración prestada por Walter Maciel, aunque se remarcó que el imputado carece de elementos probatorios directos incorporados al legajo para certificar sus dichos.
El exjefe de la comisaría de 9 de Julio detalló la secuencia de sus pasos durante la jornada de la desaparición, desde el control diario de los libros de guardia a las 07:01 de la mañana hasta la custodia de eventos deportivos y religiosos.
En su relato, el excomisario consignó haber compartido el almuerzo patronal de San Antonio de Padua junto a su chofer, el sargento Martín Antonio Robledo, antes de retirarse a descansar a su domicilio particular.
Fue el oficial Torres quien le anotició posteriormente sobre la pérdida del menor, momento en que Walter Maciel ordenó su traslado al predio rural para asumir la conducción del procedimiento en el terreno.
Al arribar a la finca, el exjefe policial mantuvo una entrevista inicial con la abuela Catalina y posteriormente con los padres de la víctima, a quienes prometió hallar al pequeño antes de desplegar al personal disponible.
El excomisario indicó que inspeccionó la zona donde se ubicaban dos plantas de naranja y se entrevistó con la pareja integrada por Carlos Pérez y Victoria Caillaba, acompañados por Laudelina Peña.
En esa interacción inicial, Carlos Pérez manifestó no haber observado anomalías en el lugar, haciendo únicamente referencia al intento de ataque de una oveja en el predio, detalle que Walter Maciel consideró llamativo por sus conocimientos sobre la vida de campo.
A las 17:30 horas del 13 de junio, el imputado notificó la situación al fiscal provincial Juan Carlos Castillo y convocó al oficial Báez para activar la alerta máxima en la dependencia policial.
A través de un grupo de mensajería instantánea, el comisario dispuso el acuartelamiento y alistamiento de la totalidad de los efectivos de la comisaría de 9 de Julio con equipos de rancho para iniciar el rastrillaje nocturno.
Las órdenes de búsqueda se extendieron a las 32 dependencias pertenecientes a la Unidad Regional 2, abarcando unidades operativas desde Esquina hasta San Roque y Bella Vista, sumado al pedido de refuerzos a la capital provincial.
A pesar del despliegue en el terreno, las inspecciones en las lagunas cercanas a las propiedades de Carlos Pérez y Victoria Caillaba tras los datos aportados en su momento por el comisario Rodríguez no arrojaron resultados positivos.
Mientras las versiones cruzadas sacuden el desarrollo del debate, la falta de pruebas físicas concluyentes y las contantes variaciones en los testimonios mantienen la incógnita sobre el paradero definitivo de la víctima.
Las partes intervinientes aguardan la concreción de las nuevas medidas probatorias planteadas en el recinto para confrontar las inconsistencias vertidas por los principales imputados de la causa.
El tribunal continuará con la recepción de testimonios en las próximas audiencias para determinar las responsabilidades penales de cada uno de los procesados en la sustracción del menor.
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