¡CAVIAR Y SANGRE! El bombardeo que barrió el campamento de las FARC, la captura de la DEA y la orden que canceló la “falsa paz” en Colombia
El letal golpe militar y la revocatoria fulminante que desarticulan los falsos procesos de paz en Colombia

Un implacable despliegue de la fuerza pública sacudió las estructuras criminales en el territorio nacional tras la ejecución de la Operación Azarías en la vereda Lagos del Dorado, municipio de Miraflores, departamento del Guaviare.
Las tropas oficiales ejecutaron un asalto directo contra un campamento del Frente Carolina Ramírez, estructura perteneciente a las disidencias de las FARC bajo el mando de alias Iván Mordisco.
La incursión militar dejó un saldo contundente de diez integrantes abatidos, tres criminales capturados y dos menores de edad recuperados que quedaron inmediatamente bajo la protección del Estado colombiano.
El objetivo central de la maniobra fue neutralizar al principal cabecilla de la zona, alias el Tigre o alias Pinto, a quien las autoridades responsabilizan por sistemáticos ataques contra la fuerza pública, extorsiones y reclutamiento forzado de menores en la región.
Las tropas mantienen la presión armada en la zona rural de Miraflores e inspeccionan los cuerpos para verificar si entre los abatidos se encuentra el temido jefe criminal.
En la escena del combate las autoridades incautaron un masivo inventario de material de guerra e intendencia utilizado por la organización ilegal.
En paralelo, una operación coordinada entre la Policía Nacional de Colombia, la Fiscalía General de la Nación y la agencia estadounidense DEA propinó un golpe al narcoterrorismo transnacional al capturar a Emilio José Cordero Sierra, alias Fantasma.
Emilio José Cordero Sierra es requerido por una corte de Nueva York, acusado de ingresar grandes cargamentos de cocaína a mercados internacionales y coordinar una red de intercambio de droga por armamento pesado.
Las investigaciones señalan que Emilio José Cordero Sierra mantiene nexos directos con la Estructura 33 de las disidencias lideradas por alias Calarcá, en alianza con Javier Alonso Velosa García, alias John Mechas.
Por su parte, el Ejército Nacional ejecutó una maniobra de asalto aéreo en el municipio de Anorí, departamento de Antioquia, con reconocimiento táctico y apoyo de artillería pesada.
La acción armada logró el rescate con vida de Haver Alonso Restrepo Restrepo, presidente de la Junta de Acción Comunal, quien había sido secuestrado por la subestructura Jorge Mario Valle del Clan del Golfo.
Las fuerzas militares mantienen los operativos de búsqueda en la zona de Anorí para ubicar a otras tres personas que permanecen en poder del Clan del Golfo.
Mientras se desarrollaban estas operaciones, la violencia armada golpeó la vía Panamericana en el municipio de Patía, departamento del Cauca.
Un grupo criminal acondicionó un camión con rampas artesanales e impactó siete cargas tipo cilindro bomba contra el batallón de entrenamiento del Ejército Nacional.
El ataque con cilindros bomba dejó un soldado con lesiones leves y tres civiles heridos que requirieron traslado inmediato al Hospital del Bordo, manteniendo interrumpido el tránsito vehicular por la verificación de posibles explosivos sin detonar.
Ante estos hechos, el presidente Abelardo de la Espriella dirigió una alocución oficial reafirmando que cumplirá sus metas de gobierno enfocadas en la reactivación económica, la reconstrucción tras el terremoto, la lucha contra la corrupción y la recuperación de la seguridad.
“Se acabaron los eufemismos, quienes atacan a nuestra población, extorsionan, secuestran, asesinamente, utilizan explosivos y pretenden doblegar al Estado mediante el terror, son terroristas y como terroristas los vamos a enfrentar”, declaró Abelardo de la Espriella.
El mandatario anunció el fin definitivo de los diálogos de negociación heredados de la administración de Gustavo Petro, firmando nueve resoluciones oficiales que cancelan los procesos con las estructuras de alias Calarcá, la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano ligada a los Comandos de Frontera, y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
Las resoluciones revocan inmediatamente los reconocimientos legales, estatus y designaciones de los voceros y negociadores de estas organizaciones armadas.
Abelardo de la Espriella enfatizó que no permitirá que la palabra paz sirva como excusa para la impunidad ni que las mesas de negociación sean un refugio para los delincuentes, advirtiendo que la única opción restante es el sometimiento estricto a la justicia o el uso de la fuerza legítima.
Asimismo, el mandatario denunció hallazgos de corrupción e irregularidades financieras dejados por la gestión previa de Gustavo Petro, asegurando que continuará revisando cada entidad estatal para castigar el latrocinio del erario público.
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