¡TRAICIÓN APOCALÍPTICA EN ANTIOQUIA! El jefe militar que se volvió viral en TikTok abandonó las disidencias, pactó con el enemigo y entregó los secretos de la guerra
La traición del jefe tiktoker que desnudó el colapso ideológico y desató la guerra en Antioquia

La reconfiguración del mapa criminal en el norte de Antioquia alcanzó su punto más crítico tras confirmarse el drástico cambio de bando de Neerid Uñates López, conocido en el mundo delictivo como alias Primo Gay.
El hombre designado como cabecilla del Frente 36 de las disidencias bajo el mando de alias Calarcá abandonó la estructura insurgente para integrarse formalmente al Clan del Golfo, organización que se autodenomina Ejército Gaitanista de Colombia.
Información de inteligencia citada por medios regionales confirmó que Neerid Uñates López entregó a sus nuevos aliados datos estratégicos sobre ubicaciones exactas de campamentos, identidades de colaboradores, redes de apoyo logístico y rutas de movilidad de sus antiguos compañeros.
La ruptura interna se detonó por disputas de poder y control económico luego de que alias Calarcá reconfigurara el bloque Magdalena Medio para unificar bajo su mando al Frente 36, Frente Cuarto, Frente Quinto y Frente 18 en el nordeste antioqueño.
En medio de esa reestructuración, alias Calarcá encomendó a Neerid Uñates López la misión de reconstruir el Frente Quinto, decisión que desató una abierta animadversión con alias Chejo, comandante principal del Frente 36.
Alias Chejo rechazó el poder otorgado a un hombre centrado en redes sociales, mientras Neerid Uñates López manifestó su descontento al considerar desajustada la repartición de rentas, toda vez que el Frente Quinto carecía del acceso a la minería ilegal que explota el Frente 36 en municipios estratégicos como Anorí y Amalfi.
Con apenas 23 años de edad, la trayectoria de Neerid Uñates López inició a los 15 años en las filas del ELN, donde adquirió instrucción técnica como explosivista y fue identificado en 2017 por acciones con detonativos en Anorí.
En 2018 ingresó a las disidencias del Frente 36, escalando rápidamente a cabecilla de escuadra en 2019 gracias a sus conocimientos en artefactos explosivos.
De forma paralela, Neerid Uñates López construyó un perfil público mediante una cuenta de TikTok con miles de seguidores, donde exhibía armas, alardeaba de su capacidad económica y opinaba sin bases ideológicas.
Las autoridades y analistas señalaron que esta exposición mediática generó profunda desconfianza en la cúpula criminal, sumándose al caso de alias Chuso, otro joven capturado en agosto durante la Operación Cazador tras pasar por las disidencias, el ELN y el Clan del Golfo.
Expertos en criminología explicaron que la salida de Neerid Uñates López expuso la arquitectura relacional de las disidencias, afectando nodos críticos de intermediación e información.
La incorporación de Neerid Uñates López al Clan del Golfo representó la transferencia de inteligencia organizacional, conocimiento territorial de corredores entre Caucasia, Tarazá, Segovia, Zaragoza, el Bajo Cauca y Urabá, además de capacitación directa para la instalación de campos minados.
En marzo, las autoridades estuvieron cerca de capturar a Neerid Uñates López en Briceño, hallando un subfusil, un teléfono celular y enseres de su círculo cercano.
Meses después, alias La Mona, señalada como su expareja y ficha técnica encargada de explosivos y drones, se entregó voluntariamente a las autoridades.
La escalada violenta cobró la vida del soldado Joan Camilo Sanabria Mendoza y dejó tres militares heridos tras la detonación de un artefacto explosivo en la zona rural de Briceño.
En agosto circuló un comunicado atribuido al Frente 36 donde la estructura se desligó oficialmente de Neerid Uñates López, documento cuya autenticidad fue confirmada por las autoridades de Antioquia.
El colapso del bloque conducido por alias Calarcá coincide con la ejecución de la Operación Amón en El Retorno, Guaviare, donde las Fuerzas Militares abatieron a 11 integrantes de su organización, entre ellos alias Urías Perdomo.
En el municipio de Ituango, los enfrentamientos directos entre las disidencias y el Clan del Golfo por el control de la minería ilegal, las extorsiones y el narcotráfico provocaron el desplazamiento forzado de aproximadamente 200 familias en cuatro veredas.
La Defensoría del Pueblo emitió alertas sobre la crisis humanitaria que enfrenta la población civil en el norte de Antioquia por la disputa territorial de los grupos armados.
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