¡FUEGO Y SANGRE EN LA SELVA: LA CACERÍA DE CABECILLAS HACE TEMBLAR A COLOMBIA! 💣 La orden de bombardeo total ha desatado una guerra implacable en los rincones más oscuros del país…
El engranaje del sistema operativo militar colombiano rompió su letargo mediante la activación de la Operación Beta, desatando una ofensiva en los bastiones selváticos del Guaviare, Caquetá, el límite con el Papuná, el Cauca y el Norte de Santander.

Las acciones tácticas impulsadas bajo la administración del presidente Abelardo de la Espriella buscan la neutralización delictiva de los principales líderes de las estructuras subversivas en el territorio nacional.
La estrategia contempla la ejecución de un mínimo de 20 bombardeos aéreos durante los primeros 100 días de mandato para desarticular los campamentos de los grupos insurgentes.
El despliegue aéreo de unidades como las aeronaves Kfir implica costos logísticos que superan los 15 a 20 millones de pesos por sola salida de vuelo de cuatro horas, movilizando hasta 17 personas de personal logístico por cada piloto en acción.
El costo total de estas operaciones integrales se cuantifica en centenas de millones de pesos al requerir el desembarco del poder terrestre con la Infantería de Marina, la Policía y el Ejército para la consolidación territorial del objetivo.
Frente a la contundencia de las incursiones oficiales, los analistas y observadores del conflicto han comenzado a calcular el orden de caída de los líderes irregulares.
Las valoraciones del conflicto coinciden en que Calarcá caerá primero debido a su nivel de exposición pública, mientras que Iván Mordisco permanece resguardado en zonas de retaguardia de difícil acceso.
Germán Sena, exintegrante de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia, afirmó que la ubicación de Iván Mordisco y Calarcá se concretará en los próximos seis meses si se consolida la presencia del soldado en el terreno.
Germán Sena sostuvo que, ante el escenario bélico actual, la opción más viable para los insurgentes es someterse a la justicia.
Por su parte, Alexander Oyola señaló que el éxito militar demanda afianzar la información de inteligencia en el terreno para evitar los fallos ocurridos en el mandato pasado tras los operativos contra Mayimbú y Marlon, jefe de la estructura Patiño, donde no se obtuvieron los cadáveres.
Para contrarrestar la infiltración de información hacia la subversión, un excomandante de la Fuerza Aérea sugirió implementar perfiles de inteligencia y allanamientos a servidores públicos, militares, policías y magistrados, en una línea de acción similar a la investigación conocida como Andrómeda.
El analista aclaró que los cabecillas de organizaciones como el Ejército de Liberación Nacional y el Ejército Gaitanista de Colombia no están acorralados, sino atemorizados y buscando repliegues estratégicos.
Nombres clave del panorama ilegal como Silvana Guerrero, Chiquito Malo, Pablito y Pablo Beltrán permanecen dentro de los objetivos prioritizedos por las fuerzas del Estado.
Ante la presión de la aviación militar, los grupos armados han iniciado la aplicación de tácticas de dispersión denominadas Plan Renacer 2.0, fragmentando sus unidades en células reducidas, reduciendo el uso de comunicaciones e insertándose en zonas urbanas para desarrollar planes de desestabilización en cadena.
Expertos militares sugieren fortalecer la inteligencia conjunta con el gobierno de Estados Unidos para utilizar tecnología avanzada en la localización de los insurgentes.
Germán Sena reiteró que las fuerzas militares deben mantener el uso de armamento pesado y bombardeos, sugiriendo que la presión armada debe combinarse con ofertas de sometimiento al código penal para quienes elijan la entrega voluntaria.
La efectividad de la campaña militar enfrenta el reto del reclutamiento forzado, debido a que las estructuras reponen sus bajas capturando jóvenes en los cascos urbanos.
Paralelamente, las autoridades buscan evitar la impunidad por vencimiento de términos, problema institucional que históricamente permite la liberación del 94% de los capturados de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el ELN, las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y el Comando de Frontera.
Las operaciones continúan en los puntos selváticos para evitar el reacomodamiento de los grupos insurgentes.
Fuente: