INFANTA ELENA y MENSAJE FURICA por Mette-Marit de Noruega
Una severa fractura protocolaria sacude a las dinastías europeas en el instante más desgarrador para la corona escandinava

La confirmación del fallecimiento del Rey Harald V sumerge a las monarquías del continente en un luto profundo marcado por banderas a media asta y un silencio ensordecedor.
El histórico soberano, posicionado estadísticamente como uno de los líderes más queridos y con mejores niveles de aprobación en toda Europa, pierde la vida en el Hospital Nacional de Oslo.
Tras el deceso, el Príncipe Haakon asume de forma inmediata el poder bajo el título de Rey Haakon, tal como lo establece la Constitución noruega.
Junto a la llegada del nuevo monarca, su esposa Mette-Marit pasa a ocupar la posición de reina consorte, asumiendo un rol protagónico dentro del departamento protocolar de la Casa Real de Noruega.
El traslado de los restos mortales del Rey Harald V se realiza desde el centro hospitalario hacia el Palacio Real de la capital en medio de una lluvia constante.
En el cortejo fúnebre participan el Rey Haakon y la reina consorte Mette-Marit, acompañados por sus hijos, la Princesa Ingrid Alexandra y el Príncipe Sverre Magnus.
La marcha cuenta además con la presencia de la Reina Sonia y la Princesa Marta Luisa, quienes escoltan la comitiva en un ambiente de simplitud extrema.
El ataúd del Rey Harald V se traslada fabricado en madera lisa, totalmente desprovisto de banderas y libre de florales, respondiendo a la austeridad fijada para su despedida.
En el Palacio Real se instala la capilla ardiente donde el féretro permanece custodiado por cuatro cadetes de las Fuerzas Armadas a la espera de las exequias oficiales.
Dos ausencias de alto impacto marcan la jornada de homenaje en la capital escandinava.
El yerno del Rey Harald V, Durek Verrett, no asiste al evento tras someterse a un trasplante de riñón, emitiendo un mensaje donde se despide del soberano como de un padre.
El hijo de la reina Mette-Marit, Marius Borg, tampoco acude al cortejo al encontrarse cumpliendo cuatro años de prisión preventiva con pulsera electrónica en el palacio de Skaugum, a las afueras de Oslo.
La falta de información sobre la fecha exacta de las exequias desata una feroz controversia internacional encabezada por la Infanta Elena y la Infanta Cristina.
Las hijas de la Casa Real española alzan la voz públicamente para expresar su profundo disgusto y preocupación por la gestión logística que lidera la reina Mette-Marit.
La Infanta Elena y la Infanta Cristina denuncian la ausencia de notificaciones oficiales hacia la Casa Real de España, alertando que esta omisión genera atrasos, complicaciones y enredos de tiempo inaceptables en un funeral de Estado.
Para la Infanta Elena y la Infanta Cristina, la falta de previsión pone en riesgo la asistencia de las autoridades de la corona española y de la Reina Sofía, quien guardaba una profunda admiración y cariño hacia el Rey Harald V.
Las infantas exigen el cumplimiento estricto de los procedimientos dinásticos, recordando que las instituciones de la Casa Real deben situarse por encima de las emociones personales de la reina Mette-Marit.
El desajuste logístico organizado desde Oslo amenaza con transformar el último adiós del Rey Harald V en un descalabro histórico dentro de la diplomacia europea.
Las protestas de la Infanta Elena y la Infanta Cristina exponen la urgencia de coordinar la llegada de mandatarios y monarcas de todo el planeta para despedir al legendario rey de Noruega.
Fuente: En el Foco