La OSCURA DENUNCIA que Marixa Balli INTENTO TAPAR con 3 millones de pesos
El devastador colapso del imperio comercial de la mediática empresaria tras la filtración de un escándalo de trabajo informal y despidos telefónicos

La imagen pública de la empresaria Marixa Balli sufrió un duro revés mediático al quedar al descubierto una serie de denuncias por contratación informal y despidos intempestivos en sus locales comerciales de indumentaria y calzado.
La exempleada Celeste Rodríguez expuso públicamente su calvario laboral tras prestar servicios durante 5 años ininterrumpidos en distintas sucursales de la firma sin haber sido registrada formalmente bajo relación de dependencia.
La controversia escaló cuando la joven confirmó que la desvinculación de su puesto de trabajo en la sucursal del barrio porteño de Flores se produjo mediante una rápida conversación a través de una llamada telefónica ejecutada por la propia Marixa Balli.
“Trabajé con Marixa Balli 5 años, me echó por una llamada telefónica, siempre me tuvo en negro”.
El conflicto se profundizó al revelarse las jornadas laborales abusivas a las que fue sometida la trabajadora en el complejo La Gran Dulce, donde desempeñó tareas de lunes a lunes sin días de franco y cumpliendo turnos de entre 10 y 11 horas durante los fines de semana.
Celeste Rodríguez detalló que su recorrido dentro de la estructura comercial de la mediática comenzó junto a su madre en la feria de La Salada, para luego ser trasladada a La Gran Dulce y finalmente al local de Flores.
Al anunciarse el cierre de la sucursal de Flores, la empresaria comunicó el cese de actividades de la empleada asegurándole que en la nueva apertura únicamente continuaría trabajando su madre junto a Candela Balli, hermana de la dueña.
Frente a la negativa de la empleada de retirarse sin un resarcimiento económico por los 5 años de servicio, se llevaron a cabo audiencias de conciliación donde la parte empleadora ofreció una suma total de 3 millones de pesos.
La propuesta económica fue rechazada de forma inmediata por Celeste Rodríguez por considerarla una cifra insignificante que no cubre los años trabajados en la informalidad absoluta.
Posteriormente a ese encuentro fallido, Marixa Balli contactó directamente a la joven para citarla a una reunión informal en un establecimiento gastronómico del barrio porteño de Villa Crespo para intentar cerrar el acuerdo monetario.
El conflicto adquirió dimensiones aún más graves al confirmarse que la madre de la denunciante también fue despedida tras haber trabajado durante 12 años consecutivos en la estructura comercial de la figura televisiva bajo las mismas condiciones de informalidad.
La exempleada hizo pública la situación al comunicarse directamente con la periodista Yanina Latorre, denunciando además que a su madre le ofrecieron idéntica suma de 3 millones de pesos para saldar más de una década de tareas operativas y de mantenimiento dentro de los locales.
“A ella también le iba a dar su sueldo y aparte 3 millones”.
Ante la consulta de los cronistas de espectáculos sobre las acusaciones de Celeste Rodríguez, la empresaria Marixa Balli optó por desentenderse mediáticamente del reclamo remitiendo las acciones legales al equipo de abogados que la representa.
“Nada, cada uno tiene derecho a hacer lo que quiera y lo que tiene que ver con lo artístico, perfecto televisivamente y si tiene que ver algo con drama, eso directamente con mis abogados”.
El accionar implacable de la comerciante responde a una conducta de independencia económica iniciada a sus 8 años de edad, cuando compraba jugos helados a cinco centavos en la zona de Constitución para revenderlos a sus compañeras del Teatro Colón con el objetivo de adquirir sus zapatillas de ballet.
Tras la orden estricta de su padre sobre la necesidad de trabajar sin depender de terceros, Marixa Balli construyó su perfil comercial aprendiendo mecánica a los 14 años y montando sus marcas en la feria de La Salada, refugiándose durante 20 años en el rubro del calzado.
Esa misma matriz de gestión fría provocó el cierre definitivo de su sucursal en Flores y la desvinculación telefónica de sus empleadas históricas ofreciendo montos mínimos en bares para intentar condonar años de informalidad laboral.
El avance de las acciones legales iniciadas por Celeste Rodríguez y su madre deja a Marixa Balli en las puertas de un complejo frente judicial que amenaza la continuidad de su marca comercial.
Fuente: Que Pasa / Noticias Argentinas