LA REINA SOFÍA DESESPERADA EN LLANTO por MUERT3 y GU3RRA EN REINO DE NORUEGA
El dolor desgarrador por un nuevo fallecimiento y el estallido de una guerra interna en la realeza noruega han conmocionado a la reina Sofía.

La emérita, quien guarda un profundo respeto y afecto hacia la familia del rey Haakon, atraviesa un momento de gran turbación tras presenciar el colapso de la dinastía.
El reciente fallecimiento del rey Harald V, primer pretendiente en la juventud de la reina Sofía, dejó una marca imborrable en su vida tras haber acudido a Oslo para darle su último adiós.
Ahora, con el corazón roto por la muerte de su gran amiga, la princesa Astrid, la reina Sofía contempla con sufrimiento las fracturas expuestas durante la misa funeral de la cuñada de la reina Sonia.
La lealtad de la reina Sofía hacia quienes le tendieron la mano en el pasado no conoce fronteras.
Sin embargo, tras confirmarse que ni Marius Borg ni el príncipe Magnus acudirían al funeral de la princesa Astrid, las disputas internas de la Casa Real quedaron al descubierto ante la opinión pública.
Por un lado, Marius Borg, hijo de la reina Mette-Marit e hijastro del rey Haakon, se vio imposibilitado de asistir debido a los severos problemas judiciales que afronta y que le prohíben abandonar su domicilio.
Por otro lado, la ausencia del príncipe Magnus, hermano de la heredera al trono Ingrid Alexandra, desató un escándalo de proporciones mayores.
El príncipe Magnus, a quien se le vio visiblemente triste y enojado durante las exequias del rey Harald V, rehusó acudir al sepelio de su tía bajo el argumento de atender obligaciones académicas en el campus del Forward College en Lisboa, el mismo centro donde permaneció la Infanta Sofía.
Para la reina Sofía, estos faltazos en un día donde la dinastía debería permanecer unida representan una puñalada directa al legado familiar.
La reina Sofía fue testigo presencial de los colosales sacrificios realizados en su momento por el rey Harald V y la reina Sonia para consolidar su amor y construir el núcleo familiar.
En 1961, el rey Harald V se enamoró de la reina Sonia, a quien en aquel entonces calificaban despectivamente como una plebeya y costurera.
Tras siete años de idilio en la clandestinidad por la negativa oficial, el rey Harald V anunció en 1968 que renunciaría formalmente a la monarquía si no se le permitía contraer matrimonio con la reina Sonia.
A la reina Sofía le duele en el alma presenciar cómo los esfuerzos históricos del patriarca y la matriarca se desmoronan por pleitos irrisorios entre sus descendientes.
El velatorio de la princesa Astrid no logró frenar la hostilidad entre las partes, confirmando ante el mundo que la Casa Real de Noruega atraviesa su crisis más feroz y que la reina Sofía no puede ocultar su conmoción.
Fuente: En el Foco