¡SECRETOS DE SANGRE Y CEMENTERIO! Destapan la red de brujería que utiliza cadáveres y restos de accidentes mortales para arruinar vidas
El estremecedor negocio de las escuelas de magia negra donde enseñan rituales mortales por cifras millonarias

En la localidad bonaerense de Roque Pérez opera un centro de instrucción dedicado a la enseñanza de la brujería, donde se dictan cursos por un valor mensual de doscientos cincuenta mil pesos que incluyen materiales de trabajo.
Las clases son impartidas por Ana Laura Yaneré, quien se define como ama de casa y bruja con años de trayectoria en el rubro, acompañada por la estudiante Diana de veintitrés años y Carolina Charabe, una ingeniera en sistemas que recorre ciento cincuenta kilómetros desde Almagro para instruirse en el lugar.
Dentro de las técnicas enseñadas en el establecimiento figura el uso de muñecos vudú rellenados con fotografías y ADN de las víctimas para provocar separaciones de parejas, cobrando por este trabajo un monto de ciento cincuenta mil pesos.
Las prácticas de entierro implican verter jugo de limón sobre el rostro de la fotografía de una mujer para arrojarla a aguas estancadas, con el objetivo explícito de arruinar su cutis provocando manchas, ampollas y pérdida de la visión.
Las integrantes de la escuela confirmaron la muerte reciente de un compañero del ambiente, quien sufrió un trastorno mental por rebote energético tras un procedimiento mal ejecutado y tomó la decisión de suicidarse.
En la instrucción se detalló la existencia del ritual del SA, un método que requiere utilizar un animal vivo, introducir la fotografía de la víctima en su interior, coserle la boca con hilo negro y abandonarlo en las tumbas de un panteón para que la persona se seque a medida que el animal agoniza.
Entre las alumnas se encuentra Sandra, de profesión panadera, quien ingresó a la escuela tras una separación sentimental con el objetivo de traspasar su propio sufrimiento a su expareja.
Durante las capacitaciones se abordan también metodologías de congelamiento utilizando frascos con sal, limón y nombres doblados en tres partes, técnica empleada para alejar a personas no deseadas.
El informe reveló los antecedentes de Mariana Nannis, exesposa del exfutbolista Claudio Paul Caniggia, quien desembolsó quince mil dólares a un líder espiritual identificado como Hernán Catano para realizar limpiezas espirituales y asegurar la participación de su hija Charlotte Caniggia en un certamen de televisión.
En la institución se emplean los denominados materiales de siniestro, recolectados directamente de accidentes automovilísticos e incendios con víctimas fatales.
Las instructoras utilizan plásticos de motocicletas, fragmentos de vidrios de vehículos colisionados y tierra de arrastre junta a las banquinas para potenciar velones negros que se mantienen encendidos durante siete días y siete noches con el fin de provocar accidentes en serie a la víctima seleccionada.
Asimismo, las practicantes emplean ralladura de madera de ataúd combinada con restos de huesos humanos machacados, los cuales son introducidos en calderos con tierra de panteón extraída de la zona de los pies de las tumbas, carbón y cenizas humanas.
En los rituales de maldición dirigidos a generar ruina económica, enfermedades y dolor corporal, las practicantes cortan retazos de prendas usadas y sucias de la persona afectada, colocan clavos oxidados en los ojos, cabeza, garganta y corazón de las fotografías, sellando los frascos con parafina antes de empaquetarlos en telas negras para su entierro definitivo en un cementerio.
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