¿El momento en que la mentira del “Gobierno ganador” se desplomó? La escena en TV que revela una estrategia de manipulación y saqueo masivo… La discusión en vivo dejó en evidencia que Milei y su equipo justifican el caos con mentiras, mientras la ley y la justicia son violadas a diario. La evidencia: las universidades desfinanciadas, las rutas en ruinas y la economía en crisis, todo en nombre de “no crear nuevos impuestos”. “¿Es esta toda la historia… o solo la parte que quieren que creamos?” ¿Qué pasará cuando la población descubra que todo fue un montaje para mantener el poder?
Cuando la temperatura sube en el recinto: el momento en que la defensa del Gobierno se convierte en un acto de supervivencia política

Lisandro Almirón estaba en el estudio.
Era un diputado de La Libertad Avanza.
Estaba sentado frente a Trotta, un periodista que representa la oposición kirchnerista.
Y entonces comenzó el intercambio.
No fue una conversación.
Fue una batalla.
Fue un choque de narrativas tan violento que la temperatura del estudio subió varios grados.
Lo que ocurrió en “A Dos Voces” el 3 de septiembre de 2026 fue más que un debate político.
Fue la manifestación pública de una grieta que se ha vuelto imposible de ocultar.
Fue el momento en que un diputado del Gobierno tuvo que defender no solo sus políticas, sino la legitimidad misma del proyecto político que representa.
Y lo hizo con una intensidad que sugiere que algo fundamental está en juego.
Trotta comenzó atacando.
Habló de la “crueldad” del presidente.
Habló de 31,000 empresas cerradas.
Habló de 400,000 puestos de trabajo perdidos.
Habló de universidades desfinanciadas.
Habló de jubilados abandonados.
Habló de un Gobierno que “abandona a los que más necesitan”.
Cada acusación fue precisa.
Cada número fue verificable.
Cada crítica fue dirigida a golpear el corazón del proyecto de Milei.
Y Almirón tuvo que responder.
Pero lo que es especialmente revelador es cómo Almirón respondió.
No simplemente defendió las políticas.
Defendió la filosofía detrás de las políticas.

Defendió la idea de que el equilibrio fiscal es más importante que el gasto social.
Defendió la idea de que el Gobierno tiene derecho a “no pagar” deudas anteriores.
Defendió la idea de que el modelo anterior fue destructivo.
Lo que Almirón estaba haciendo era justificar lo injustificable.
Estaba diciendo que 31,000 empresas cerradas son un precio aceptable.
Estaba diciendo que 400,000 puestos de trabajo perdidos son un precio aceptable.
Estaba diciendo que universidades desfinanciadas son un precio aceptable.
Estaba diciendo que jubilados abandonados son un precio aceptable.
Todo en nombre del “equilibrio fiscal”.
Todo en nombre de la “transformación”.
Todo en nombre de un modelo que supuestamente es “superador”.
Lo que es especialmente perturbador es que Almirón comparó el Gobierno de Milei con gobiernos anteriores.
Dijo que el Gobierno anterior fue “verborrágico”.
Dijo que el Gobierno anterior fue “mezquino”.
Dijo que el Gobierno anterior fue “corrupto”.
Pero lo que Almirón no dijo es que el Gobierno de Milei también está siendo “verborrágico”.
Lo que Almirón no dijo es que el Gobierno de Milei también está siendo “mezquino”.
Lo que Almirón no dijo es que el Gobierno de Milei también está siendo “corrupto” en su propia forma.
Porque mientras Milei pide que la gente saque sus ahorros del colchón, mientras Milei pide que la gente confíe en el Gobierno, Milei y su familia tienen el 95% de sus activos en el extranjero.
Eso es lo que Trotta señaló.
Y Almirón no tuvo respuesta.
Lo que es especialmente revelador es que Almirón intentó cambiar el tema.
Intentó hablar de Vacamuerta.
Intentó hablar de minería.
Intentó hablar de desarrollo económico.
Pero lo que Almirón no pudo hacer es responder a la pregunta fundamental.
¿Cómo es posible que el Gobierno pida sacrificios a la gente mientras el Gobierno mismo no sacrifica nada?
¿Cómo es posible que el Gobierno pida que la gente confíe en el modelo mientras el Gobierno mismo no confía en el modelo?
¿Cómo es posible que el Gobierno pida que la gente saque sus ahorros del colchón mientras el Gobierno mismo mantiene sus ahorros en el extranjero?

Almirón no pudo responder porque no hay respuesta.
Lo que es especialmente perturbador es que Almirón utilizó un argumento que es fundamentalmente falso.
Dijo que el Gobierno tiene que mantener el equilibrio fiscal.
Dijo que el Gobierno no puede crear nuevos impuestos.
Dijo que el Gobierno no puede tomar crédito.
Dijo que el Gobierno no puede emitir.
Pero lo que Almirón no dijo es que el Gobierno está haciendo exactamente eso.
El Gobierno está creando nuevos impuestos.
El Gobierno está tomando crédito.
El Gobierno está emitiendo.
Lo que el Gobierno está haciendo es redistribuir el dinero de abajo hacia arriba.
Lo que el Gobierno está haciendo es transferir riqueza de los pobres a los ricos.
Lo que el Gobierno está haciendo es exactamente lo opuesto de lo que promete.
Lo que es especialmente revelador es que Trotta señaló que el Gobierno ha violado la ley de administración financiera.
Dijo que el Gobierno ha desfinanciado a las universidades.
Dijo que el Gobierno ha abandonado la infraestructura.
Dijo que el Gobierno ha dejado las rutas sin mantenimiento.
Y Almirón no pudo refutar eso.
Porque es verdad.
Lo que es especialmente perturbador es que Almirón intentó justificar lo injustificable.
Dijo que el Gobierno anterior fue peor.
Dijo que el Gobierno anterior fue más corrupto.
Dijo que el Gobierno anterior fue más destructivo.
Pero lo que Almirón no dijo es que eso no justifica lo que está haciendo el Gobierno de Milei.
Dos males no hacen un bien.
Lo que es especialmente revelador es que Almirón utilizó un argumento que sugiere que el Gobierno está en una posición defensiva.

Almirón dijo que el Gobierno tiene la mayoría en el Congreso.
Almirón dijo que el Gobierno puede bloquear iniciativas.
Almirón dijo que el Gobierno está ganando.
Pero lo que Almirón no dijo es que si el Gobierno estuviera realmente ganando, no tendría que estar en una posición defensiva.
Si el Gobierno estuviera realmente ganando, no tendría que estar justificando sus políticas.
Si el Gobierno estuviera realmente ganando, la gente estaría mejor.
Pero la gente no está mejor.
La gente está peor.
Lo que es especialmente perturbador es que Almirón terminó el debate sin haber respondido a ninguna de las preguntas fundamentales.
Almirón no respondió cómo es posible que 31,000 empresas hayan cerrado.
Almirón no respondió cómo es posible que 400,000 puestos de trabajo se hayan perdido.
Almirón no respondió cómo es posible que las universidades estén desfinanciadas.
Almirón no respondió cómo es posible que los jubilados estén abandonados.
Lo que Almirón hizo fue cambiar el tema.
Lo que Almirón hizo fue atacar al Gobierno anterior.
Lo que Almirón hizo fue defender lo indefendible.
Lo que permanece confirmado es que hubo un debate entre Almirón y Trotta.
Que la temperatura subió.
Que hubo momentos de tensión.
Que Almirón intentó defender el Gobierno.
Lo que permanece sin respuesta es cómo el Gobierno puede justificar sus políticas cuando la realidad es tan diferente de lo que promete.
Lo que permanece sin resolver es cómo el Gobierno puede mantener el apoyo cuando está pidiendo sacrificios que no está dispuesto a hacer.
Lo que permanece sin explicar es cómo es posible que un Gobierno que prometió cambio esté haciendo exactamente lo mismo que los gobiernos anteriores.
La historia de lo que ocurrió en “A Dos Voces” es la historia de un Gobierno que está en una posición defensiva.
Es la historia de un Gobierno que no puede justificar sus políticas.
Es la historia de un Gobierno que está pidiendo sacrificios que no está dispuesto a hacer.
Y mientras eso ocurra, mientras el Gobierno continúe en una posición defensiva, mientras el Gobierno continúe sin poder responder a las preguntas fundamentales, la legitimidad del proyecto político de Milei continuará erosionándose.