¡36 HORAS EN UN CONGELADOR! REVELAN DETALLES MACABROS Y EL PLAN FRÍAMENTE CALCULADO EN EL CRÍMEN DE AGOSTINA VEGA
El escalofriante hallazgo en un congelador y las maniobras para encubrir la ejecución de Agostina Vega

El expediente judicial por el femicidio de la joven Agostina Vega sumó revelaciones que exponen la extrema crueldad del crimen perpetrado en la provincia de Córdoba.
Los abogados querellantes reconstruyeron la secuencia temporal y determinaron que la víctima ingresó a las 10:55 horas al domicilio del principal acusado, Claudio Barrelier, lugar del cual no volvió a salir.
Las pruebas recolectadas en la causa establecieron que el ataque contra la menor comenzó exactamente a las 12:00 horas del domingo 24, una hora y cinco minutos después de su arribo a la vivienda.
El cuerpo de Agostina Vega fue introducido y preservado dentro de un congelador ubicado en el fondo de la propiedad durante un lapso de 36 horas y 50 minutos.
La querella descartó de manera categórica las hipótesis alternativas sobre una venganza narco, un ajuste intrafamiliar o una operación de redes mafiosas.
Los peritajes técnicos incorporados a la causa incluyeron el análisis del contador de pasos del teléfono celular del imputado, cuyos registros espaciales y temporales coincidieron con la ubicación de su esposa, Marianela Palmero.
La abogada de la parte querellante, Fernanda Alaniz, confirmó que Marianela Palmero escuchó los gritos vertidos durante el ataque y envió un mensaje de texto a Claudio Barrelier para consultar sobre el origen de los ruidos.
El imputado le ordenó de forma inmediata borrar dicho mensaje de su dispositivo móvil para eliminar evidencias del hecho.
El congelador utilizado para conservar el cuerpo permanecía ubicado en un sector de uso diario para la familia y contiguo al espacio habitado por Marianela Palmero y la hija de 11 años que comparte con el acusado.
La representación legal ejercida por Fernanda Alaniz solicitó que se modifique la imputación de Marianela Palmero para que sea juzgada como participante del hecho y no bajo la figura de encubridora.
Durante la investigación se denunció además que la escena del crimen careció de la custodia adecuada antes de los allanamientos concretados por la Policía Judicial.
Fernanda Alaniz señaló que personas ajenas al proceso retiraron objetos de la vivienda incluso horas antes de la elevación a juicio de la causa.
El entorno familiar y los allegados del acusado mantuvieron presencia activa dentro del inmueble, registrándose la pernoctación de la madre, la hermana y un amigo de Claudio Barrelier durante momentos críticos del caso.
La querella que representa al padre de la víctima, Gabriel Vega, formalizó su oposición al cierre de la instrucción y al pedido de elevación a juicio por considerarlo prematuro.
Por el contrario, la representación legal de la madre de la menor aceptó la elevación de la causa sin presentar objeciones a la medida del fiscal.
Respecto del rol materno, Fernanda Alaniz descartó una responsabilidad penal vinculada a la entrega o venta de la menor, circunscribiendo su situación a un plano de adicción a las sustancias.
En el marco del proceso se confirmó que semanas antes de la desaparición, Agostina Vega publicó en sus redes sociales una fotografía abrazada a Claudio Barrelier con la frase “gracias por todo, gracias por tanto”, imagen que fue eliminada dos horas después.
El informe forense determinó que los cortes y lesiones observados en el cuerpo de la menor exigieron el uso de instrumental específico y la intervención de una persona con conocimientos técnicos para realizar dichas maniobras.
En forma paralela, registros de cámaras de seguridad captaron movimientos de la imputada Soledad Andriani junto a Claudio Barrelier en un local comercial del rubro ferretería durante la jornada del lunes 25 de mayo.
Respecto del imputado Osvaldo Faceta, la defensa presentó registros de una cámara de seguridad perteneciente a una panadería adyacente a su comercio sobre la calle Alem al 1100.
Dichas grabaciones captaron el ingreso y egreso de Osvaldo Faceta a su puesto de trabajo en la franja horaria exacta en la que se consumó el ataque contra la menor.
En las imágenes se distinguió la presencia de un individuo sin capucha con un tatuaje visible en la mano, rasgo que no se corresponde con las características físicas de Osvaldo Faceta.
El expediente reveló además que Claudio Barrelier destinó sumas de hasta tres millones de pesos para financiar un equipo de profesionales de la salud mental en el penal.
La querella cuestionó la procedencia de esos fondos debido a que el entorno del acusado declaró que el imputado solo realizaba trabajos informales de plomería y electricidad.
En una causa previa del año 2025, Claudio Barrelier empleó un ardid idéntico al citar a otra mujer a su vivienda bajo el pretexto de custodiar dinero para perpetrar un ataque.
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