¡¡BOMBAZO DESDE LA ROSADA!! “VENDÍAN la mercadería que compraba para La Rosada y Olivos”
El escandaloso desvío de bienes en la residencia presidencial que desató una batalla feroz entre hermanos

El ambiente en el poder ejecutivo se tornó irrespirable tras descubrirse un entramado de corrupción interna que salpica el funcionamiento cotidiano de la Quinta de Olivos y la Casa Rosada.
Una maniobra sistemática de sustracción de insumos y alimentos adquiridos con fondos del Estado Nacional quedó al descubierto, generando una indignación profunda entre los trabajadores de la sede gubernamental.
La encargada Laura Villegas ingresaba y salía de la residencia presidencial sin que nadie revisara su vehículo, convirtiéndose en la única persona exenta de los controles de seguridad.
Utilizando esa ventaja operativa, Laura Villegas retiraba mercadería oficial que posteriormente era comercializada de forma particular fuera del predio presidencial.
El negocio ilegal no se limitó únicamente a los víveres, sino que abarcó un volumen masivo de artículos de perfumería comprados por la administración pública.
Entre las adquisiciones estatales figuró un cargamento millonario de desodorantes de ambiente de la marca Safirus.
La hermana de Laura Villegas, quien se desempeña en el Ministerio de Salud, comercializó directamente esa mercadería de perfumería obtenida en la Quinta de Olivos.
A la par de este esquema se constató el desvío de insumos alimenticios a gran escala, alcanzando la cifra de 29 toneladas de carne.
Una parte sustancial de los alimentos pagados por el Estado Nacional terminó derivada a un emprendimiento privado de catering.
Esa empresa familiar vendió la comida oficial como propia en eventos y servicios a terceros, generando ganancias extraordinarias mediante la administración fraudulenta del patrimonio público.
La estructura interna de la residencia presidencial incluyó la participación activa de Camila Zapata, pareja de un funcionario de apellido Sosa.
El descontrol absoluto en el manejo de la residencia hizo estallar un duro enfrentamiento entre Karina Milei y Javier Milei.
Karina Milei increpó violentamente a su hermano Javier Milei tras recriminarle que mientras ella mantiene ordenada la Casa Rosada, él resulta el único responsable del desastre operativo en Olivos.
El choque entre los hermanos dejó a Javier Milei en una situación de aislamiento político sin precedentes dentro de su propio entorno.
Para encubrir las irregularidades y concretar una purga masiva de personal civil, el gobierno inventó acusaciones de espionaje e intentos de envenenamiento contra los perros presidenciales.
No existió ningún tipo de intoxicación ni envenenamiento dentro de la propiedad, confirmándose que la versión oficial fue una excusa fabricada para justificar los despidos.
Tras la renuncia del funcionario Agudín, la ola de salidas forzadas comenzó a extenderse hacia distintos sectores del personal de Casa Rosada.
El pánico se apoderó de los empleados estatales al punto de que el responsable de los mozos de la Casa Rosada solicitó una licencia de una semana para proteger su puesto hasta que baje la tensión.
A pesar de la gravedad de la sustracción de alimentos y perfumería, el Poder Ejecutivo omitió presentar denuncias formales ante la justicia por estos delitos.
Fuente: Revolución Popular Noticias