CASO AGOSTINA VEGA: OSVALDO FASSETTA ROMPE SILENCIO Y COMPLICA A MAMÁ AGOSTINA CON GRAVE ACUSACIÓN
El escalofriante dato oculto en la escena del crimen que desmantela por completo la estrategia de impunidad

Un giro aterrador acaba de quebrantar para siempre la investigación sobre el atroz femicidio de Agostina Vega.
Desde el interior de la prisión de Bower, Osvaldo Faseta, señalado por la justicia como un engranaje clave en las maniobras para desviar la atención tras la desaparición de la menor, rompió el silencio mediante una estremecedora grabación enviada al equipo del programa Noticiero 12.
Osvaldo Faseta, amigo directo de Claudio Barrelier e inquilino de la vivienda ubicada en el barrio Cofico, quebró en llanto al cumplir cuatro meses de detención mientras suplicaba por su libertad e insistía en que su única participación consistió en colaborar activamente con la búsqueda de la víctima.
En su desesperado relato, el acusado expuso que mantuvo un contacto telefónico con Claudio Barrelier durante la jornada posterior a la desaparición, momento en el que este le consultó si existían novedades sobre el paradero de la joven, ignorando por completo que la adolescente había estado con él.
Osvaldo Faseta introdujo un elemento sumamente explosivo al ratificar la existencia de una supuesta deuda monetaria entre la madre de la menor, Melisa Heredia, y el principal acusado Claudio Barrelier.
El detenido afirmó haberle prestado dinero a la mujer de manera personal en una oportunidad, aunque aseguró desconocer los motivos específicos o el origen de la obligación financiera que ella mantenía con el presunto femicida.
Estas palabras desde la cárcel han generado un profundo rechazo entre los analistas del caso, quienes remarcan que el imputado rechazó declarar formalmente cuando la justicia le otorgó la oportunidad procesal de hacerlo ante el fiscal Raúl Garzón.
La hipótesis de la deuda mantenida por Melisa Heredia fue catalogada por el entorno familiar directo de la joven como una simple maniobra de distracción para embarrar la cancha y aliviar la acorralada situación procesal de los detenidos.
Paralelamente, una revelación pericial independiente terminó por sepultar cualquier teoría de accidente o improvisación en la casa del barrio Cofico.
Una experta en perfilación criminal que asistió al programa EL H TV presentó un informe técnico determinante que obligó a las autoridades a inspeccionar las cámaras de seguridad con una mirada renovada.
El hallazgo dejó al descubierto la existencia de un sensor de luz de paso instalado en la propiedad, un mecanismo automatizado que permanecía configurado para encenderse ante cualquier movimiento en los pasillos e inmediaciones de la escena.
Las pruebas constataron que Claudio Barrelier desactivó manualmente el sensor de luz momentos antes de salir a buscar a Agostina Vega, planificando meticulosamente la oscuridad total del inmueble para evitar dejar registros visibles durante la ejecución del ataque.
Esta maniobra deliberada confirmó la premeditación absoluta del crimen, refutando los intentos de la defensa por argumentar un desencadenamiento fortuito o imprevisto de los hechos.
A pesar de la maniobra para apagar el sensor, vecinos y testigos de la zona declararon haber observado destellos intermitentes provenientes de otras habitaciones de la casa durante esa trágica noche, coincidiendo con el uso de las luces en el baño y en las dependencias donde ocurrió la masacre.
La vertiginosa decisión del fiscal Raúl Garzón de dar por cerrada la etapa de instrucción para elevar la causa a juicio oral provocó un quiebre definitivo en la estructura de la familia de la víctima.
El padre de la menor, Gabriel Vega, manifestó públicamente su rotunda oposición al cierre de la investigación penal al considerar que la justicia busca cerrar el caso de forma apresurada dejando impunes a encubridores de alto rango.
“Nos soban la espalda y después cuando uno está mal nos dejan solos, no vamos a permitir que se nos rían en la cara”, sentenció Gabriel Vega al anunciar la convocatoria a la primera marcha masiva organizada de manera independiente por su espacio familiar.
El progenitor y su equipo legal apuntaron directamente contra tres figuras señaladas por haber participado en la limpieza de la vivienda e interceder en el ocultamiento de evidencias antes de los allanamientos policiales.
Entre los sospechosos indicados por Gabriel Vega se encuentra Viviana Brizuela, madre del imputado y conocida bajo el apodo de “Televieja”, quien permaneció a dormir en la residencia del barrio Cofico el lunes 25 de mayo, coincidiendo exactamente con la franja horaria en la que el cuerpo sin vida de la joven fue retirado del congelador y sacado del lugar.
El reclamo alcanza también a Ángela Barrelier, hermana del principal sospechoso, quien ingresó repetidamente al inmueble durante las horas posteriores al crimen cuando la vivienda aún no contaba con ningún tipo de faja o control judicial.
El tercer señalado es Mario Muñoz, un amigo cercano de Claudio Barrelier que durmió en la finca durante la misma jornada crítica y que, según consta en las actuaciones iniciadas por la querella paterna, entabló conversaciones directas con la madre de la menor para grabarla clandestinamente y facilitarle los audios al agresor.
La falta de imputación formal contra estas tres personas provocó un duro cruce entre la estrategia procesal materna, dispuesta a acompañar el juicio inmediato, y la postura del padre, decidido a frenar el debate hasta que la justicia incorpore a la totalidad de los sospechosos al banquillo de los acusados.
El juez de control deberá definir si convalida la acusación fragmentada impulsada por el fiscal Raúl Garzón o si ordena reabrir las diligencias probatorias sobre el entorno íntimo que habitó la escena del crimen.
Fuente: RuloTV