Laudelina Peña se quebró en su declaración en el juicio de Loan, pidió perdón y complicó a Maciel
La confesión ante el tribunal federal que expone presiones y revela detalles inéditos sobre las horas iniciales de la búsqueda

La audiencia en el juicio oral por la desaparición de Loan Danilo Peña tomó un rumbo dramático al inicio de la jornada judicial.
La abogada Mónica Chiribín, representante técnica de Laudelina Peña, levantó la mano ante el presidente del tribunal para solicitar de manera intempestiva que su defendida preste declaración.
El tribunal concedió el pedido y Laudelina Peña se ubicó frente a los jueces para entregar su testimonio de forma directa.
La acusada comenzó su intervención pidiendo perdón por la versión del accidente vial expuesta en etapas previas, afirmando que mintió debido a la presión ejercida por el abogado José Codazzi.
Durante su exposición, Laudelina Peña rompió en llanto de manera recurrente mientras relataba las instancias previas al almuerzo desarrollado en el paraje El Algarrobal, en la vivienda de la abuela de Loan Danilo Peña.
La imputada exigió dos condiciones estrictas para llevar a cabo su declaración: responder únicamente las preguntas formuladas por la fiscalía y ordenar el desalojo inmediato de los demás imputados de la sala.
Los acusados detenidos debieron abandonar el recinto, quedando Laudelina Peña a solas con los integrantes del tribunal y las autoridades presentes.
El periodista Sebastián Domenech describió la escena desde el lugar de los hechos, señalando que el relato de la acusada se percibía como un discurso estructurado y previamente estudiado.
En su monólogo, Laudelina Peña se enfocó en detallar las primeras horas de la búsqueda y la falta de toma de declaraciones iniciales.
La acusada explicó que las autoridades informaron primeramente sobre la llegada de dos canes adiestrados desde la capital de Corrientes para el operativo de rastrillaje.
Posteriormente, los efectivos modificaron la indicación alegando que dichos animales no acudirían por encontrarse enfermos con un virus, notificando en su lugar el traslado de un perro desde Paso de los Libres para las seis de la mañana.
Tras la llegada de la instructora con el animal, Laudelina Peña solicitó ir al baño antes de salir hacia el campo.
En la guardia policial se encontraban presentes el agente de apellido Cáceres, la agente de apellido Segovia y otra funcionaria, quienes anotaron los datos de los presentes antes de iniciar la partida.
Cerca de las siete de la mañana, la comitiva regresó al terreno bajo las órdenes del comisario Walter Maciel, quien dispuso que la agente de apellido Noguera bajara como custodia.
Laudelina Peña abordó el vehículo de Fidencio Ramírez junto a la custodia policial para trasladarse hacia la zona del naranjal.
Antes de llegar al destino, la camioneta policial que encabezaba la caravana se detuvo en el camino.
Laudelina Peña descendió para ingresar a la vivienda de su madre con el fin de poner a cargar su teléfono móvil desprovisto de batería.
La acusada dejó el dispositivo en la finca, no miró a sus hijos y regresó de inmediato para abordar el automóvil con dirección al naranjal.
Al arribar al sitio, Laudelina Peña observó la presencia de una camioneta equipada con drones en proceso de armado.
Los efectivos descendieron al perro e instruyeron la modalidad del rastrillaje, ordenando a los civiles acompañar la marcha por conocer el terreno.
La policía tomó el mando del operativo y dispuso una formación en abanico avanzando hacia el este, manteniendo distancias de un metro y medio a dos metros entre cada persona.
Durante el relato, la acusada recibió un vaso de agua para continuar con su extensa declaración ante los jueces.
El testimonio de Laudelina Peña se mantuvo centrado en la reconstrucción del despliegue policial encabezado por Walter Maciel, la llegada de refuerzos y la colaboración de los vecinos de la zona.
La jornada avanzó a la espera de que la acusada concluya su monólogo para dar paso al interrogatorio formal a cargo del Ministerio Público Fiscal.
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