¡ESCÁNDALO TOTAL EN COLOMBIA! Filtran chats militares que desmontan la versión oficial y revelan la verdad oculta tras la caída de alias Bendito Menor.
Una tormenta de controversia e incertidumbre sacudió las estructuras del Gobierno tras la operación policial que culminó con la muerte de Naín Pérez Toncel, conocido con el alias de Bendito Menor, junto a su pareja alias La Bebecita y dos personas más en una vivienda del barrio Los Olivos en Riohacha, La Guajira.

El presidente Abelardo de la Espriella celebró el resultado operativo en su cuenta de la red social X como un logro de seguridad contra el crimen organizado, desatando una severa ola de cuestionamientos y sospechas sobre la veracidad de la versión oficial.
La versión gubernamental sostuvo que un equipo de 30 miembros del grupo especial de la Policía Nacional, denominados los Lobos, ubicó al comandante de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada mediante una trampa tecnológica coordinada con inteligencia del FBI de los Estados Unidos.
El plan oficial consistió en difundir el rumor previo de que el cabecilla había sido asesinado por sus propios hombres, obligándolo a él y a su pareja a encender sus celulares y comunicarse con familiares, lo que permitió la triangulación exacta de su ubicación para ingresar al inmueble y abatirlos con armas provistas de silenciadores.
Una serie de filtraciones compuestas por conversaciones de chat con un presunto sargento, audios locales de interceptaciones y testimonios comunitarios desmintieron el relato del Ejecutivo y señalaron la ejecución de un falso positivo para adjudicarse el resultado y reclamar el dinero de la recompensa.
Los reportes filtrados desde Riohacha expusieron que alias Bendito Menor fue asesinado directamente por cinco integrantes de su propia organización armados por orden directa de alias Patilizio, máximo jefe de la estructura ilegal.
La cúpula de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada decidió eliminar al joven comandante debido a sus constantes insubordinaciones y a la publicación reiterada de videos en redes sociales que atrajeron el despliegue de la Fuerza Pública sobre la región.
Un factor determinante para la ejecución interna fue la negociación que alias La Bebecita adelantaba ante la Fiscalía General de la Nación para pactar un preacuerdo con fecha de entrega de información clave fijada para el 5 de octubre a cambio de beneficios jurídicos.
Durante el ataque perpetrado por los propios miembros del grupo armado, alias La Bebecita intentó cubrirse el rostro con las manos para frenar los proyectiles, sufriendo un impacto de bala en la cabeza que rebotó en un mueble de la residencia.
Los agresores sustrajeron del inmueble el dinero en efectivo, objetos de valor y armamento de calibre mayor como pistolas Glock y Jericó antes de contactar a las unidades policiales para entregar la escena de los hechos.
Vecinos del barrio Los Olivos confirmaron a los medios de comunicación que no escucharon ningún tipo de detonación o intercambio de disparos durante la noche de los acontecimientos.
Las patrullas de la Policía Nacional arribaron a la vivienda lujosa aproximadamente una hora después de la ejecución violenta para recoger los cuerpos de alias Bendito Menor, alias La Bebecita, su escolta y el padre de la joven, embolsándolos en cubiertas blancas.
El mandatario Gustavo Petro cuestionó públicamente el procedimiento llevado a cabo en Riohacha al indagar las razones por las cuales la Fuerza Pública no priorizó la captura y la preservación de la vida de las cuatro personas si la vivienda se encontraba rodeada en su totalidad.
El periodista Steven Liébano y diversos analistas exigieron al gobierno de Abelardo de la Espriella la entrega inmediata del material grabado por las cámaras GoPro y DJI equipadas en los cascos y chalecos del grupo especial de la Policía Nacional.
El analista Ricardo González Duque expuso las dos tesis del caso, enfatizando que la caída del neoparamilitar fue utilizada políticamente como el primer gran trofeo de seguridad del actual Gobierno.
Tras el traslado del féretro de Naín Pérez Toncel a su vivienda familiar, se registraron marchas, caravanas y bloqueos en la Troncal del Caribe por parte de allegados y residentes locales.
Ante las movilizaciones populares en la región del Caribe, el presidente Abelardo de la Espriella emitió una advertencia pública señalando que no tolerará manifestaciones de ilegalidad e instruyó a la Fuerza Pública a perseguir a los delincuentes identificados en el área.
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