JUICIO POR LOAN: “MACIEL NO ESTÁ EN CONDICIONES DE LIMITAR SALIDAS”
Un pacto de silencio roto en la sala, un comisario acusado que dispara contra sus propios subordinados y la reaparición de una hipótesis estremecedora que revolvió el estómago de toda una familia.

El excomisario Walter Maciel volvió a tomar la palabra en una jornada judicial de máxima tensión que se extendió durante casi cuatro horas en el tribunal federal.
Su testimonio se centró en sembrar de manera directa la versión del atropellamiento que involucra al matrimonio integrado por Carlos Pérez y María Victoria Caillaba.
Walter Maciel afirmó ante los jueces que Carlos Pérez le reveló en su momento haber impactado contra una oveja, una declaración que el excomisario utilizó en la audiencia para insinuar que dicho animal pudo haber sido en realidad el pequeño niño desaparecido.
El acusado intentó detener en más de siete oportunidades a la tía del menor, Laudelina, al tiempo que descargó durísimas acusaciones contra el personal policial del destacamento de 9 de Julio.
Walter Maciel señaló puntualmente al efectivo de apellido Duarte como el responsable de haber introducido una falsa alarma sobre la llamada telefónica que lo hizo caer en un error procedimental masivo.
Durante la audiencia, la tensión escaló violentamente cuando la abogada defensora Mónica Chirivín irrumpió para exigir que el tribunal dejara constancia formal del constante hostigamiento ejercido por Walter Maciel hacia su clienta Laudelina y hacia su propia persona.
La abogada defensora rechazó de plano la posibilidad de un careo entre el exjefe policial y Laudelina, argumentando que Walter Maciel desplegó una exposición que parecía un alegato guionado en lugar de una declaración indagatoria, valiéndose de su vasta experiencia en las fuerzas para sacar una ventaja indebida.
Fuera de la sala de audiencias, la respuesta de la defensa del matrimonio imputado no tardó en llegar con singular virulencia.
El abogado defensor Ernesto Tito González, representante legal de Carlos Pérez y María Victoria Caillaba, calificó la hipótesis del accidente como una maniobra defensiva desesperada e improcedente.
“Esa cuestión del accidente no es algo novedoso, es algo que ya se trató y que entiendo yo se ha descartado totalmente”, sostuvo Ernesto Tito González.
El letrado enfatizó que la figura de un choque con posterior ocultamiento resulta absurda en el fuero federal, argumentando que cualquier defensa preferiría admitir un siniestro vial por sus penas sustancialmente menores antes que enfrentar cargos por sustracción de menor que conllevan de 5 a 15 años de prisión.
Respecto a los dichos del excomisario sobre el animal, el abogado desmintió categóricamente que Carlos Pérez haya embestido a una oveja con su camioneta.
“Pérez contó en su declaración durante la etapa de instrucción que se encontró con una oveja y con un borreguito”, aclaró Ernesto Tito González, desestimando la equivalencia planteada por Walter Maciel.
El defensor acusó a Walter Maciel de intentar instalar la idea del accidente para desligarse de la grave negligencia institucional que él mismo reconoció en el expediente, como no haber fajado los vehículos o haber secuestrado elementos sin la debida orden judicial.
Ernesto Tito González desmintió además que sus asistidos hayan solicitado autorización a la policía para desplazarse hacia la provincia de Chaco, señalando que la fuerza de seguridad no posee las facultades para restringir la libertad de movimiento de las personas sin una medida judicial expresa.
Aclaró que la comunicación enviada por María Victoria Caillaba fue un simple aviso de cortesía poniendo su presencia a disposición de las autoridades.
Sobre la reconstrucción del día de la desaparición, la defensa sostuvo que Carlos Pérez y María Victoria Caillaba se encontraban en el almuerzo, hicieron sobremesa y decidieron retirarse a ver un partido de fútbol.
Al momento de disponerse a salir, Laudelina irrumpió con la noticia de que el menor no se encontraba junto a los adultos, lo que motivó que el matrimonio saliera a colaborar con la búsqueda inicial sin poder concretar sus planes.
Los padres del niño desaparecido presenciaron toda la audiencia en un silencio absoluto y abrumador.
Al término de la declaración de Walter Maciel, los progenitores abandonaron las instalaciones de manera abrupta, negándose rotundamente a brindar declaraciones a los medios de comunicación presentes.
Su salida veloz reflejó la profunda frustración e indignación provocadas por la ausencia de datos concretos que permitan dar con el paradero de su hijo.
Mientras los demás imputados siguieron la jornada con una atención inédita y Carlos Pérez expresaba su rechazo con gestos de cabeza ante cada dicho del exjefe policial, el tribunal ordenó el traslado de los detenidos hacia sus lugares de alojamiento en la provincia de Chaco.
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