GIRO MORTAL EN LA CAUSA LOAN: REVELAN CÓMO HABRÍAN OCULTADO EL CUERPO TRAS EL IMPACTO
Sin rastros, sin cuerpo y con un pacto de silencio: la confesión que cambia para siempre la búsqueda de Loan

El excomisario Walter Maciel rompió el silencio desde el banquillo de los acusados y sacudió de manera definitiva el juicio que mantiene en vilo a todo el país.
Frente al tribunal, el expolicía aseguró estar plenamente convencido de que la desaparición del pequeño Loan Danilo Peña se debió a un atropellamiento, seguido del levantamiento y ocultamiento de su cuerpo.
Las declaraciones del imputado marcaron un punto de inflexión en las audiencias al señalar de forma directa a Carlos Pérez, María Victoria Caillaba y Laudelina Peña como los responsables de la muerte y posterior desaparición del niño de cinco años.
“¿En qué cabeza cabe que yo voy a saber que va a ocurrir un atropellamiento y posterior levantamiento y ocultamiento de un cuerpo?”, expresó Walter Maciel durante su intervención, sosteniendo que llegó a esta conclusión tras analizar detenidamente cada prueba del expediente durante los dos años que lleva detenido en su celda.
El testimonio de Walter Maciel desligó de manera categórica a los adultos que acompañaron al menor hasta el monte de cítricos, entre ellos Bernardino Antonio Benítez, Daniel Ramírez y Mónica del Carmen Millapi.
Según el análisis expuesto en la sala de audiencias, este grupo de adultos no tuvo participación en el desenlace trágico, situándolos al margen del ocultamiento.
La reconstrucción de los hechos señala que Loan Danilo Peña se habría desorientado al intentar regresar de manera solitaria desde el naranjal hacia la vivienda de la abuela Catalina Peña.
A pesar de la vegetación que cubría el trayecto, el menor habría recorrido cerca de ciento cincuenta metros hasta alcanzar el camino vecinal, siguiendo la huella marcada en el terreno.
Al avanzar por el sendero y no tomar el desvío correcto hacia la casa de su abuela, el niño habría continuado en dirección a la curva y contracurva de la calle.
En ese punto preciso se sospecha que la camioneta guiada por la exfuncionaria María Victoria Caillaba y el exmarino Carlos Pérez lo habría embestido, debido a los puntos ciegos del vehículo o la poca visibilidad de la zona.
La hipótesis del accidente cobró fuerza técnica en el debate oral al no existir sostén probatorio sobre la teoría de la trata de personas, delito por el cual la jueza Cristina Pozzer Penzo dictó el sobreseimiento de los acusados.
A lo largo del proceso se comprobó que los peritajes de odorología forestal arrojaron resultados positivos al detectar rastros de Loan Danilo Peña en el interior de la camioneta y del automóvil Ford Ka pertenecientes al matrimonio imputado.
Dos de los tres perros rastreadores marcaron el aroma del niño en la camioneta, mientras que los tres canes asignados a la tarea señalaron su presencia en el auto particular.
Respecto a las pruebas científicas en los vehículos, las pericias en el guardabarros delantero derecho de la camioneta arrojaron la presencia de una mancha de sangre con perfil genético positivo masculino.
Aunque los análisis de laboratorio determinaron que no correspondía al ADN del niño ni al de Carlos Pérez, la querella y los investigadores sospechan que la muestra pudo verse alterada.
Los testimonios de los vecinos incorporados al expediente confirmaron que María Victoria Caillaba lavó minuciosamente la camioneta con una hidrolavadora poco tiempo después del hecho y que el vehículo permaneció a la intemperie durante toda la noche posterior a la desaparición.
Horas después del almuerzo en la vivienda de la abuela Catalina Peña, Carlos Pérez y María Victoria Caillaba se retiraron argumentando que iban a mirar un partido de fútbol del club River Plate.
Desde su propio domicilio, la mujer realizó la primera llamada telefónica a la policía para alertar sobre la ausencia del menor, pese a no haber mostrado preocupación previa en la finca familiar.
Durante esa misma noche, María Victoria Caillaba sufrió un episodio severo de tos que la obligó a trasladarse de urgencia al hospital local.
Al día siguiente, la pareja emprendió un viaje con destino a la ciudad de Resistencia, en la provincia del Chaco, argumentando la realización de trámites médicos y la intención de adquirir una casa rodante.
El expediente judicial detalla además que existieron cruzamientos telefónicos sospechosos con Diego Bertón, hijo de la expolítica, cuyas comunicaciones impactaron en diversas antenas de la zona mientras la pareja se alejaba de la localidad de 9 de Julio.
Por su parte, Laudelina Peña ofreció versiones contrapuestas que desconcertaron a la investigación.
Tras declarar inicialmente que había presenciado el atropellamiento, la tía del menor se desdijo días después alegando haber sido presionada por su entonces abogado José Fernández Codazzi.
En el marco del juicio se pusieron de manifiesto las marcadas diferencias y los severos enfrentamientos existentes en el seno de la familia Peña.
La relación entre Laudelina Peña y su pareja Bernardino Antonio Benítez se fracturó definitivamente tras la desaparición, mientras que la mujer mantenía una pésima vinculación con su hermano José Peña y su propia madre, la abuela Catalina Peña.
Esta falta de un vínculo afectivo cercano con el menor explicaría el accionar de Laudelina Peña al encubrir el hecho a cambio de dinero o bajo amenazas directas.
Durante la audiencia, Walter Maciel se dirigió enfáticamente a la madre de la víctima, María Noguera, para reiterar su compromiso personal de continuar buscando la verdad desde su lugar de reclusión.
“Sigo trabajando e investigando desde la posibilidad que tengo junto a mi defensor”, exclamó el excomisario, negando haber montado operativos falsos para desviar la atención de los peritos.
El exjefe policial insistió en que su accionar inicial respondió a la creencia de que el menor se había extraviado en la zona rural o que la responsabilidad recaía en los adultos que acudieron al naranjal.
En la actualidad, las defensas de Carlos Pérez y María Victoria Caillaba basan su estrategia en cuestionar la cadena de custodia de los elementos secuestrados y en objetar la validez jurídica del peritaje biológico.
Se espera que en las próximas jornadas presten declaración Daniel Ramírez y Mónica del Carmen Millapi, posicionados por los investigadores como los imputados en situación más favorable al no existir evidencias que los vinculen directamente con el impacto o el posterior ocultamiento.
La justicia avanza sobre la teoría del accidente como la única línea lógica respaldada por indicios concretos para determinar de una vez por todas qué ocurrió con el pequeño.
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