¡SAQUEO BANCARIO Y BOMBA FINANCIERA! LAS CIFRAS SECRETAS DEL BANCO CENTRAL QUE ENCIENDEN LAS ALARMAS EN TODO EL PAÍS
Una maniobra económica letal acaba de quedar al descubierto en el recinto del Senado durante una de las sesiones más calientes del año.

Un cruce de datos estremecedores destruyó en cuestión de minutos el relato oficial del gobierno sobre la supuesta recuperación financiera del país.
Las cifras oficiales del propio Banco Central expusieron una realidad alarmante tras 1000 días de la gestión de Javier Milei.
Las reservas internacionales netas de la entidad monetaria se desplomaron hasta alcanzar una cifra roja de 5.826 millones de dólares en terreno negativo.
El balance del Banco Central muestra un total bruto de 48.933 millones de dólares, pero la letra chica del informe revela de dónde proviene realmente ese dinero.
Un monto de 19.370 millones de dólares pertenece al swap de monedas gestionado originalmente con el gobierno de China durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.
La ironía es absoluta, el país al que el jefe de Estado califica públicamente de comunista es el que hoy sostiene la liquidez de la autoridad monetaria nacional.
El panorama se vuelve todavía más sombrío al analizar la composición de los encajes bancarios.
Los depósitos en dólares de la gente suman 15.613 millones y quedan atrapados en un mecanismo de alto riesgo.
Pese a las promesas oficiales de no comprometer los ahorros privados, esos fondos están respaldados por letras del tesoro de los Estados Unidos que la ley autoriza a utilizar como garantía de endeudamiento.
A esto se le suman 2.250 millones de dólares correspondientes al Bopreal y un pasivo de 15.526 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional.
En apenas 1000 días de mandato, la deuda externa general de la Argentina saltó de 370.000 millones de dólares en diciembre de 2023 a la astronómica cifra de 484.000 millones de dólares.
El incremento del endeudamiento durante el período de Javier Milei asciende a 112.000 millones de dólares.
El debate legislativo reconstruyó cómo el país llegó a esta encrucijada, trazando una línea directa con las políticas aplicadas durante la dictadura militar.
El ministro José Alfredo Martínez de Hoz implementó un esquema que dejó al Banco Central sin reservas y con una deuda de 45.000 millones de dólares al inicio del gobierno de Raúl Alfonsín.
Aquel ciclo terminó en una espiral hiperinflacionaria cuando los organismos internacionales cortaron el financiamiento tras un discurso del presidente argentino ante la administración de Ronald Reagan.
El recorrido histórico expuso las medidas de la era de Carlos Menem, iniciadas bajo la corta gestión del ministro Miguel Roig, quien falleció a los pocos días de asumir.
El posterior fracaso de Néstor Rapanelli abrió paso a Armando González y finalmente a Domingo Cavallo, autor de la ley de convertibilidad y del proceso de privatización de empresas públicas.
Ese modelo económico derivó en el colapso del gobierno de Fernando de la Rúa, que recibió 30.000 millones de dólares en reservas y cayó con apenas 15.000 millones en medio del pesificación asimétrica.
El exministro Roberto Lavagna y el presidente Eduardo Duhalde lograron estabilizar las variables antes de que la gestión de Cristina Fernández de Kirchner dejara un producto interno bruto de 620.000 millones de dólares con una deuda equivalente al 40%, según datos de Nicolás Dujovne.
El trasfondo del proyecto para otorgarle independencia al Banco Central responde a un giro radical en las promesas de campaña del oficialismo.
La promesa electoral de destruir la autoridad monetaria se convirtió en un plan para tomar el control de la institución con poderes ilimitados e inconstitucionales.
Un grupo de economistas ligados a entidades bancarias internacionales como J.P. Morgan convenció al presidente de abandonar su propuesta original para operar desde adentro del sistema financiero.
La red de decisiones económicas vuelve a estar en manos del mismo equipo integrado por Domingo Cavallo, Federico Sturzenegger, Santiago Bausili y Luis Caputo.
El ajuste prometido contra la clase política terminó recayendo de manera directa sobre los jubilados, pensionados, docentes, militares, científicos, el Hospital Garrahan y las provincias.
La sesión concluyó en medio de un clima tenso, con la advertencia parlamentaria de que el uso de los depósitos privados como aval de deuda conduce inexorablemente a un nuevo desastre económico.
Fuente: Revolución Popular Noticias