¡GIRO ESCANDALOSO EN EL CASO LOAN! LA ADIESTRADORA DE KIRA REVELA LA MENTIRA DEL COMISARIO MACIEL Y EL ENGAÑO DEL BOTÍN EN EL BARRO
Las perturbadoras revelaciones de la adiestradora canina que apuntan a la manipulación del comisario Maciel y Laudelina Peña

Un testimonio técnico de alto impacto sacudió las audiencias judiciales en el proceso por la desaparición del menor Loan Danilo Peña.
La sargento Cándida Yamila Alegre, integrante de la Sección Canes de la Policía de Corrientes con sede en Paso de los Libres, prestó declaración bajo juramento ante el juez para detallar la actuación del perro Kira durante los operativos iniciales.
La funcionaria confirmó que arribó a la comisaría de 9 de Julio a las 7:00 horas del 14 de junio de 2024, oportunidad en que el comisario Walter Maciel le notificó que la búsqueda se orientaba a un niño extraviado en la zona rural.
Por indicación directa de Walter Maciel, la especialista se trasladó a la vivienda del menor acompañada por personal policial para retirar prendas destinadas al adiestramiento del can.
En el domicilio fue atendida por una mujer que no era la madre de Loan Danilo Peña, quien le hizo entrega de una bolsa que contenía una camiseta del club Boca Juniors, una gorra y un short oscuro.
Cándida Yamila Alegre colocó cada prenda en bolsas individuales tipo ziplock utilizando guantes de nitrilo sin talco para preservar las muestras odorológicas.
El primer operativo se concretó en la zona del Naranjal con la presencia de Antonio Benítez, quien se trasladó en otro vehículo junto al comisario Walter Maciel.
Durante el rastreo, Cándida Yamila Alegre notó una actitud incómoda por parte de Antonio Benítez, quien caminaba continuamente detrás de la comitiva.
Ante esta situación, la sargento solicitó formalmente a Walter Maciel que ordenara el alejamiento de Antonio Benítez del área de trabajo.
El rastreo ejecutado por la perra Kira en el Naranjal confirmó la presencia de Loan Danilo Peña en el sector exacto donde se consumieron las frutas.
Sin embargo, la presencia de vientos del norte sumada a la dispersión de las partículas de olor impidió que el animal pudiera salir de ese perímetro delimitado.
La especialista detalló ante el tribunal que cuando un can de rastro específico realiza giros sobre un radio reducido de diez metros indica la interrupción del trayecto a pie, patrón compatible con la hipótesis de un sujeto subido a un vehículo.
Cerca de las 10:30 horas, la comitiva recibió un aviso sobre la supuesta presencia de pisadas en un sector arenoso del terreno.
La sargento observó marcas descalzas borradas por el viento e inició una búsqueda que debió interrumpirse cuando una espina le provocó un sangrado en la nariz a Kira.
Minutos después, el animal sufrió una descarga eléctrica al aproximarse al agua de un molino, quedando aturdida por unos momentos.
En esa fase del operativo, los baqueanos identificados como Pachu Moreira y un hombre de apellido Benítez acompañaron el trayecto hasta la ruta 123.
Posteriormente, la comitiva se replegó en la vivienda de la abuela Catalina para descansar con miras a retomar las tareas por la tarde.
A las 16:30 horas, el superior a cargo de la comisión recibió un llamado telefónico de Walter Maciel anunciando la localización de un calzado del menor.
Al llegar al sector del monte, la sargento observó a Laudelina Peña retirándose del lugar junto a otra mujer no identificada.
Laudelina Peña se atribuyó directamente ante los presentes el hallazgo del calzado en el terreno embarrado.
No obstante, al consultar al comisario Walter Maciel sobre los pormenores del hallazgo, el jefe policial desestimó de forma despectiva la versión de la mujer afirmando: “Es hablar pavadas esa vieja, yo encontré el botín”.
En el sector se encontraba el calzado enterrado en el barro junto a huellas profundas de pies descalzos que presentaban marcas visibles de dedos y plantas.
La testigo aclaró que las huellas halladas en el barro eran totalmente diferentes a las pisadas borrosas detectadas horas antes en la arena.
Al regresar de las diligencias, el calzado ya había sido retirado del lugar por los peritos intervinientes.
A pesar de la alteración de la escena, la adiestradora extrajo la plantilla del calzado para presentársela a Kira.
El perro respondió de forma directa y caminó de manera lineal hasta el punto exacto donde se divisaba la marca del calzado en el suelo.
En jornadas posteriores, el comisario Walter Maciel le ordenó a Cándida Yamila Alegre ingresar con el perro a las viviendas de Ramírez, alias “Fierro”, y de Antonio Benítez.
La sargento manifestó su reparo técnico ante Walter Maciel, explicándole que la búsqueda en inmuebles no correspondía a la especialidad de rastreo de campo del animal.
Durante esa diligencia en el domicilio de Ramírez, el propio imputado le justificó a la funcionaria la posible presencia de olores argumentando que los niños de la casa habían estado jugando dentro y alrededor del vehículo.
La inspección canina sobre los vehículos arrojó un resultado leve sin las reacciones drásticas que exhibe el animal al detectar un rastro activo.
Al término de las dos jornadas de rastreo, la sargento firmó actas en la comisaría de 9 de Julio sin haber leído su contenido debido al agotamiento físico de las caminatas.
La sargento Cándida Yamila Alegre ratificó la validez técnica del trabajo inicial del can y dejó asentadas las irregularidades cometidas por la conducción policial durante los primeros días de la búsqueda.
Fuente: NGFEDERAL